Hacerse amigos sólo por una campaña
La cercana familiaridad con la que se presentan los candidatos no se corresponde con la formal distancia que establecen cuando son funcionarios.
El sábado pasado, mientras los argentinos y las compañías telefónicas celebraban el Día del Amigo, entró un mensaje de texto augurando feliz día proveniente de un número telefónico que no figuraba en la agenda del celular. Debe ser muy singular la amistad que se sostiene con alguien que no está siquiera registrado en el listado de teléfonos del móvil. Dos días después del Día del Amigo, la radio y televisión se llenó de avisos de campaña, que tienen un amplio denominador que los unifica: los candidatos son presentados de una manera próxima, casi familiar, y todos apelan al tuteo o al voceo para dirigirse a los ciudadanos. "Con vos", "tu voto", "tu respuesta", "acompáñame", "ayúdame" son algunos de los apelativos que eligen los publicistas para hacerle creer al elector que tiene una relación directa, cercana y de mucha influencia con el futuro legislador o gobernante. Y esto se refuerza presentando a los candidatos por su nombre de pila, el diminutivo o su apodo. O sea, uno debería sentirse casi un tonto si no considera prácticamente un amigo a esa gente que te tutea, se presenta por su apodo y te habla sonriendo.Seguramente, si cualquier votante se presenta en el despacho de uno de estos "queridos amigos" una vez que hayan asumido el cargo, deberá presentar un pedido de audiencia con antelación, justificarla fundadamente, dirigirse al legislador en funciones anteponiendo algún título de grado, tenga o no doctorado, diplomatura o licenciatura, entre otros requisitos que no garantizan por sí ser recibido.La campaña cordobesa ofrece otra particularidad. El peronismo y el radicalismo encabezan sus listas con figuras de peso. Juan Schiaretti fue gobernador, vice, interventor en Santiago del Estero, secretario de Industria, ministro provincial, diputado nacional, entre otros cargos. Oscar Aguad es diputado nacional, fue dos veces candidato a gobernador, interventor en Corrientes, ministro de Gobierno provincial, entre otras funciones.Pese al volumen de ambos, los dos arrancaron la campaña apuntalados, como si necesitasen un bastón. En el caso de Schiaretti por José Manuel de la Sota y por la segunda candidata Blanca Rossi. En el de Aguad por el de su tercer candidato Diego Mestre, con un juego que apunta a mostrar a Ramón Mestre como el sostén de la candidatura a la reelección del actual diputado. No deja de sorprender, en ese sentido, que la ciudad esté cubierta por afiches radicales Aguad-Mestre mientras el intendente de Córdoba se saque (y difunda) fotos oficiales y sociales con De la Sota, jefe indiscutido de la campaña del peronismo.Mientras, la campaña en Córdoba aún no tiene ejes claros, en un arranque que fue lo que se esperaba: una disputa de la mayoría de los candidatos y agrupaciones por validar títulos para saber quién es el más antikirchnerista.En el justicialismo musitan que las últimas mediciones con las que cuentan les da un repunte de Schiaretti sobre Aguad, con un pelotón detrás que anda rondando ese 10 por ciento que garantiza una banca, y que está compuesto por Carolina Scotto, Héctor Baldassi y Olga Riutort.También se está perfilando una tendencia que se registra hace más de una década en Córdoba y que tiene que ver con la heterogeneidad del voto de los cordobeses según las regiones. Es notable cómo varían las preferencias entre la Capital, el Gran Córdoba y el interior, y así mismo cada región tiene diferencias entre sí en cuanto a la intención de los votantes.Hay candidatos que están con posibilidades de disputar el primer lugar en la ciudad de Córdoba hay zonas del interior que tienen como máxima aspiración llegar al uno por ciento y hay otros que arrasan en algunos departamentos y que están con muchas dificultades en la Capital.Mientras tanto, casi todos los candidatos se presentarán como entrañables amigos aunque ni lo hayan sido ni nunca lo sean.

