Un eterno Lionel Messi provoca una alegría colectiva a la Argentina, donde la economía del bienestar o del “metro cuadrado” (la que importa a cada uno) tarda en hacer sentir sus efectos en el bolsillo.
El Mundial 2026 no tapa los problemas, pero los hace más llevaderos, por las reuniones y los festejos sinfín.
Los buenos datos macroeconómicos están a la vista: superávit fiscal y financiero durante 30 meses; inflación controlada en torno a de 2% a 3% mensual, con tendencia a la desaceleración en las últimas semanas, y récord en la balanza comercial, por el aumento de las exportaciones sobre las importaciones.

Las inversiones se concentran en el “cordón andino”, que se extiende desde Jujuy hasta la Patagonia, para aprovechar los recursos naturales en litio, cobre, petróleo y gas no convencional.
Por el shale oil, Neuquén alcanzó en mayo la mayor producción de su historia, con 636 mil barriles diarios.
“Las inversiones están llegando a Córdoba”, asegura Manuel Tagle, titular de la Bolsa de Comercio de Córdoba. Y enumera, entre otros, los proyectos de Renault (pick up Niágara), de Stellantis (motores y pick up RAM) y de Volkswagen.

La movida también se nota en los servicios: Accenture (consultoría de negocios) anunció al gobernador Martín Llaryora su llegada con 600 posiciones, mientras Evoltis rediseñó su estrategia de servicios con 200 nuevos puestos.
La economía de bolsillo
La mejora que registra la estadística aún no se percibe en la gran mayoría de los bolsillos, que se vacían antes de que termine el mes.
Los tickets de venta cayeron en mayo 1,6% contra 2025 y acumulan una baja de 3% en los primeros cinco meses, según la consultora Scentia, que mide las ventas de supermercados y de grandes locales.
El resultado fue mejor en farmacias y en el comercio electrónico, que es la gran puerta de consumo para las tarjetas de crédito.

El empleo mejoró levemente en el primer trimestre respecto del último período de 2025, pero crecieron la informalidad laboral y el número de quienes pretenden trabajar más horas.
“La mejora macroeconómica no termina de impactar en la economía del bienestar”, reconoce Guido Sandleris, extitular del Banco Central.
“La clave para 2027 es que el bienestar llegue a los conurbanos”, agregó el titular de la Fundación Ecosur en una charla con periodistas.
El economista reconoce que el consumo no está creciendo y que las preguntas ¿tengo trabajo?, ¿me alcanzan mis ingresos? definen el estado de bienestar de las personas.
Por las empresas
Del otro lado del mostrador, también hay problemas.
Las empresas están concentradas en bajar los costos, en el nivel de la demanda (consumo) y en el dólar.
“Eppur si muove” (“Y, sin embargo, se mueve…”), como dijo Galileo Galilei, se puede atribuir al dólar, que en las dos últimas semanas se apreció 5%.
Por las subas y bajas del año, apenas aumentó 1,4%, mientras que la inflación de cinco meses fue de 14,7%.
Pero los ojos de los empresarios –de los argentinos, también– están puestos en la moneda norteamericana, cuya estabilidad obliga a bajar costos para ser competitivos.
El ministro Luis Caputo tiene a su favor el ingreso de dólares por el saldo de la balanza comercial, por las inversiones y por la toma de deuda en el exterior por parte de provincias y de empresas.

En su momento, el economista Ricardo Arriazu pronosticó “una lluvia de dólares” por ese cóctel.
La demanda del Banco Central para hacerse de reservas, y de los argentinos que dedicaron una parte del aguinaldo en ese ahorro, explica los movimientos de los últimos días.
Se agregó la compra de las empresas multinacionales, que giraron al exterior las utilidades del ejercicio pasado.
“Lo que nos preocupa es la burocracia, la falta de agilidad para resolver los trámites”, advierte Laura Passerini, al frente de la Bolsa de Cereales de Córdoba y exponente de una empresa familiar de alimentos.
Aunque reconoce lo realizado por el Gobierno provincial y por la Municipalidad de Córdoba, sugiere la habilitación de una “ventanilla digital” que resuelva los trámites burocráticos que deben efectuar las empresas.
Lilian Vives, de la consultora Servicios Institucionales, señala que, antes que el uso de la inteligencia artificial (IA), es necesaria una reorganización interna, un problema muy común en las pymes.
La “economía del bienestar” es un reclamo colectivo que tardará en llegar.

