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El flagelo narco, actor inesperado de la campaña

Por primera vez en la campaña, Negri y Mestre sintieron que se subieron al ring con el gobernador Schiaretti. Narcotráfico, la única crítica opositora que respondió Schiaretti.

07 de mayo de 2019 a las 12:01 a. m.
El flagelo narco, actor inesperado de la campaña

Cuando se inició la campaña, hace ya más de dos meses, pocos elementos hacían pensar que el narcotráfico iba a terminar convirtiéndose en uno de los ejes del tramo final de la fase proselitista rumbo a los comicios del 12 de mayo.

Saliéndose del prolijo libreto que venía interpretando a la perfección hasta ayer, el gobernador Juan Schiaretti abrió el grifo de la polémica, habilitándoles a sus dos principales rivales para la gobernación, Mario Negri (Córdoba Cambia) y Ramón Mestre (Unión Cívica Radical), que pudieran polemizar con él por primera vez en lo que va de la campaña. El flagelo del avance narco en Córdoba fue el aguijón que decidieron jugar los opositores para incomodar al jefe del Panal.

En Villa María, y al contestar preguntas de periodistas acerca de las críticas opositoras sobre el incremento del narcotráfico en la provincia, Schiaretti aseguró que son las fuerzas federales –a cargo del Gobierno nacional– las que deben luchar contra las grandes bandas del crimen organizado.

Así, el mandatario habilitó un debate que hasta ahora sólo acumulaba críticas opositoras, y algún reclamo desde los Tribunales por la falta de coordinación entre fuerzas de seguridad, pero sin eco por parte del líder del PJ.

La instalación del debate sobre el flagelo narco es un botín que se disputan Mestre y Negri. Casi en paralelo, el intendente capitalino y el diputado nacional buscaron sacudir la anodina campaña poniendo en escena el inquietante caso del narcoescándalo en Río Cuarto, que tras el crimen mafioso de un distribuidor de drogas destapó una trama de complicidades policiales ahora bajo investigación de la Justicia.

Elisa Carrió, en su paso por Córdoba para apoyar a Negri, tomó el tema y lo propaló durante las casi dos semanas que duró su estadía en la provincia.

El gobernador avivó el fuego con expresiones que, si no hubiesen sido realizadas en campaña, podrían haber pasado inadvertidas. Los opositores vieron la oportunidad, y sintieron que, por unos instantes, pudieron, finalmente, subirse al ring.