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Fernet con pensamiento mágico

¿A quién creen Schiaretti, Aguad o Accastello que el próximo presidente le va a quitar para darle o quitarle un poco menos a la economía de Córdoba?

02 de julio de 2015 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Fernet con pensamiento mágico

Listo. Pasó lo de siempre. Mañana a las 8 se acallará la campaña para elegir al próximo gobernador de Córdoba. Y en las horas que quedan no habrá tiempo para que los candidatos detallen de dónde piensan sacar el dinero para todo lo prometido.

No todos llegaron a iguales extremos. Se comprobó, otra vez, el famoso "teorema de Baglini": "El grado de responsabilidad de las propuestas de un político es inversamente proporcional a su distancia al poder", había legado a la posteridad, en 1986, el exdiputado radical mendocino Raúl Baglini. Algunos planes (sobre todo de Unión por Córdoba y Juntos por Córdoba) vinieron con posibles fondeos. Pero no pasó así con las dos promesas más caras e inequitativas.Estas son: una, derogar el diferimiento de aumentos por seis meses al 20 por ciento de los jubilados de Córdoba, que ya cobran en promedio más del doble que el resto de los pasivos que viven en la provincia; la otra, derogar la tasa vial con que se mantienen rutas provinciales y que pagan quienes más las usan. Caro, pero inequitativo Más cerca del poder, Schiaretti condicionó derogar el diferimiento a que se reasuman los envíos de fondos que le corresponden legalmente a Córdoba, que la Anses dejó de enviar en 2011, poniendo a la Caja de Jubilaciones al borde del precipicio. A la tasa vial la puso en el lote de los impuestos distorsivos a derogar, pero no sabemos con qué se reemplazará. Oscar Aguad fue más lejos: a través del legislador Rodrigo De Loredo metió dos proyectos de ley para derogar ya, tanto el diferimiento como la tasa. Sabía que serían rechazados por la mayoría de Unión por Córdoba. No planteó con qué recursos se compensarían el mayor gasto y el menor ingreso. Habló en general de "redireccionar la plata y los recursos provinciales", algo que después, es lo usual, nadie logra hacer porque no puede enfrentar a las corporaciones que colonizan el Estado.Eduardo Accastello fue el que "corrió por izquierda" (raro hacerlo con dos ideas tan inequitativas) a los otros dos para imponer estos puntos en la agenda. Y dijo que los fondos necesarios serán puestos por el Gobierno nacional, por la sencilla razón de que él tiene el respaldo de Daniel Scioli, quien, a su juicio, será el presidente. "Es necesario solamente gestión con el gobierno nacional futuro", dijo en la Fundación Mediterránea.Con el diferimiento previsional los tres tienen contradicciones: Schiaretti quiere derogar una ley que impuso Unión por Córdoba; Aguad quiere volver a un 82 por ciento siempre impagable que, cuando él era ministro, el gobernador Ramón Mestre recortó no por ley, sino por decreto; Accastello quiere derogar un aumento semestral de jubilaciones que constituyó un modo de cumplir la armonización exigida por la Nación a cambio de retomar el envío de fondos, pertenecientes a Córdoba, que el Gobierno kirchnerista cortó sin que el ahora candidato expresara una sola crítica durante cinco años. Hacete amigo del presi Con grados crecientes, los tres se basan en algún nivel de pensamiento mágico, sostenido en dos premisas: La primera es que en 2015 a la Nación le volverá a sobrar dinero, como sucedió en la primera fase del ciclo kirchnerista. Eso es difícil. A lo largo de los años, la Nación ya fue consumiendo el ahorro previsional y las reservas internacionales, además de llevar a un récord la presión tributaria, a lo que agregó el impuesto inflacionario. Tiene el crédito semicerrado. Y así y todo tal vez cierre este año con un déficit pocas veces visto de cinco puntos del producto interno bruto (PIB). La segunda premisa es que, en ese contexto, la Nación va a quitarle los escandalosos privilegios que da al Gran Buenos Aires y en menor medida a las provincias periféricas para dar un trato igualitario a Córdoba. La plata de la Nación no llueve. Se deriva a un lado lo que se quita de otro. Se recolecta en provincias como Córdoba, que tienen un sector privado mayor y ahora asfixiado. Y porque paga impuestos que otros pocos distritos pagan: sólo en retenciones a las exportaciones Córdoba cedió 19 mil millones de dólares en el ciclo kirchnerista, según el economista Juan Manuel Garzón, del Ieral. ¿A quién creen Schiaretti, Aguad o Accastello que el próximo gobierno le va a quitar para darle o dejar de quitarle a Córdoba?En su edición de anteayer, The New York Times descubrió en el fernet con coca un símbolo de la supuesta identidad rebelde y autónoma de Córdoba. Hermosa nota. No se percató de que, en estos días, esa identidad parece diluida en la bruma del pensamiento mágico, bastante lejos de todo realismo.