Exposición. Caputo en la Fundación Mediterránea: No hay un boom de importaciones
El ministro de Economía defendió las bandas cambiarias, negó una apertura importadora descontrolada y afirmó que la acumulación de reservas “supera lo comprometido con el FMI”. "No es un problema que alguien sea despedido", dijo.
“Este gobierno, sin afectar la propiedad privada, sin default ni planes Bonex, sino por determinación, bajó el gasto un 30% en términos reales y terminó con cinco puntos de déficit fiscal en un mes. Eso es concreto”, dijo Luis Caputo en el inicio de la disertación en el aniversario de Fundación Mediterránea.
“Venimos a trabajar con el sector privado”, agregó.
El ministro de Economía disertó este martes al mediodía en Córdoba en el marco del 49 aniversario de la institución. Lo hizo frente a unas 650 personas, mayoritariamente empresarios, profesionales y políticos.
Entre los políticos presentes se destacaron Miguel Siciliano y Sergio Busso, además del diputado de La Libertad Avanza Gabriel Bornoroni y varios legisladores e intendentes de la provincia.
Qué dijo el ministro Caputo en Fundación Mediterránea
“Después de tantas décadas de una economía volátil, es inevitable pensar que la Argentina es un país al que siempre le va mal. Tengo que luchar más contra esa idea, contra ese ‘gen’, que contra la economía en sí. Lucho contra quienes dicen: ‘esto termina mal’. El potencial está; lo más difícil ya lo hemos hecho. Nos fue mal en el pasado porque hicimos las cosas mal. En economía no hay casualidades, hay causalidades. Si hacés las cosas bien, te va a ir bien, salvo algún shock externo”, dijo el ministro.
Y agregó Caputo: “Frente a un shock externo, el mejor escudo es tener la macroeconomía lo más ordenada posible. Eso es lo que estamos haciendo”.
“Nuestra intención es que la forma de ganar competitividad no sea a través de devaluaciones, sino bajando impuestos y regulaciones y generando competencia para que haya inversión en el sector privado”, dijo Luis Caputo.
“Cómo bajamos impuestos, necesitamos que aumenten los recursos, es decir, la recaudación. ¿Cómo hacemos para que crezca la recaudación? No subiendo impuestos, obviamente. Por eso no es coincidencia que hayamos enviado la reforma laboral, para fomentar una mayor formalización del empleo, y la ley de inocencia fiscal, para promover una mayor formalización de los ahorros”, agregó.
“Llevamos 15 años sin que aumente el nivel de empleo y la cantidad de empleadores no crece desde 2007. Lo que nos dicen los empleadores es que el costo de despedir a alguien es tan alto e incierto que no genera expectativas de contratar a nadie. Además, los costos son muy elevados”, señaló.
“Hay que eliminar esas distorsiones; hacia allí apunta la reforma laboral”, afirmó.

Reforma laboral
“En lo que respecta a la reforma laboral, la creación del régimen de nuevo empleo es quizás el aspecto menos conocido, pero el más importante. Lo que la Argentina necesita es que se genere nuevo empleo. El problema no debería ser que alguien sea despedido —algo que ocurre en cualquier lugar del mundo— sino que nadie quiera contratar a nadie. Un despido es una situación difícil, pero es peor cuando no hay oportunidades. En muchos países, alguien pierde su trabajo y a las 48 o 72 horas consigue otro. Acá no sucede eso; muchas veces no consigue empleo después”, sostuvo Luis Caputo.
En esa línea, explicó que la reducción del costo laboral apunta a revertir los incentivos que, según el Gobierno, fomentaban la informalidad. “Bajar el costo laboral rompe ese incentivo que tenían tanto el trabajador como el empleador para mantenerse en la informalidad. Lo que antes eran 18 puntos de aportes, ahora son sólo dos. Se había intentado antes, pero por períodos muy cortos. Ahora lo estamos haciendo por cuatro años”, señaló.
“De lo que se trata es de eliminar distorsiones estructurales y generar previsibilidad para que el sector privado vuelva a contratar”, concluyó.
Dólar y tipo de cambio
En materia cambiaria, el ministro ratificó la continuidad del esquema actual. “Vamos a seguir con las bandas cambiarias, no hay problemas en ese sentido. En lo que es acumulación de reservas, lo haremos de manera inteligente, teniendo en cuenta la profundidad del mercado de cambios y la demanda de dinero”, afirmó Luis Caputo.
Según explicó, la estrategia oficial dio resultados. “La realidad es que sostener las bandas resultó exitoso. Se ganaron las elecciones a pesar de un ataque brutal -como dijo el presidente Javier Milei- que tuvo un costo muy alto. Gracias a eso estamos comprando dólares desde hace dos meses, muchos más de los comprometidos con el FMI. Estamos adquiriendo alrededor del 30% del volumen diario, siete veces más de lo comprometido con el Fondo, y sin afectar el precio. Estamos acumulando reservas y esa estrategia va a continuar, siempre teniendo en cuenta la volatilidad del mercado y el aumento de la demanda de dinero”, señaló.
Al referirse al frente financiero, el ministro planteó que la dinámica de los activos no responde de manera lineal a la macroeconomía. “Respetamos todas las opiniones; yo doy la mía. Determinar el precio de un activo financiero es mucho más complicado de lo que muchos hacen creer. Ojalá se rigieran estrictamente por los fundamentos económicos, pero en la práctica eso no sucede”, dijo.

“Los mercados no son una ciencia exacta. En el largo plazo prevalecen los fundamentos, y esa es una de las razones por las que a la Argentina le ha ido mal cuando esos fundamentos no estaban ordenados. Pero en el corto y mediano plazo interviene lo que se llama la ‘posición técnica’, que suele dominar sobre los fundamentals. Estos sólo prevalecen cuando la posición técnica lo permite. Eso hace extremadamente difícil predecir movimientos”, agregó.
En este sentido, advirtió que en países como la Argentina también incide el factor político. “En economías como Chile, Perú, Uruguay o México ese componente pesa menos, pero en la Argentina existe un riesgo político que el mercado incorpora en los precios, el 'riesgo kuka'. Y contra ese riesgo no se puede pelear; hay que gestionarlo con consistencia macroeconómica”, concluyó.
Deuda, modelo e industrialismo
En relación con el acceso al financiamiento, el ministro relativizó la necesidad de una emisión inmediata. “No necesitamos salir a demostrarle a los fondos que tenemos acceso al mercado. Por eso no vemos como imprescindible emitir un bono, aunque sea por 1.000 millones de dólares. Hay cierto desconocimiento sobre la situación. Además, los mercados son mucho más difíciles de predecir de lo que muchos suponen”, sostuvo.
Sobre el riesgo país y las expectativas políticas, Caputo fue explícito: “El mercado sigue preciando un ‘riesgo kirchnerista’. Yo no coincido. Para mí ese riesgo es cero. Creo que el kirchnerismo va a pasar a ser una fuerza política irrelevante. Es una opinión personal, no hablo en nombre de nadie. El propio peronismo ya se está dando cuenta y se está separando del kirchnerismo. No son todos lo mismo; hay muchos gobernadores peronistas con los que se puede trabajar perfectamente. Esa es una realidad”.
Sin nombralo, esa mención a los "gobernadores peronistas con los que se puede trabajar" fue la única referencia (muy indirecta) al gobernador de Córdoba, Martín Llaryora.

En esa línea, proyectó que el calendario electoral no debería alterar el rumbo económico. “El 2027 va a ser un año electoral, pero no creo que sea complicado como otros años electorales, porque vamos a tener un 2026 muy bueno. Si el peronismo termina de separarse del kirchnerismo, ese espacio puede perder por 30 o 40 puntos. Es lo que yo pienso”, aclaró.
Desde el punto de vista financiero, explicó que la prioridad es trabajar sobre la “posición técnica” del mercado. “Tenemos que equilibrar la demanda y la oferta de bonos. ¿Cómo lo hacemos? Con nuestro programa económico, mejorando los fundamentos. Eso va a aumentar, tarde o temprano, la demanda de nuestros bonos”.
En cuanto a la oferta, señaló que el objetivo es reducirla progresivamente. “Tenemos que equilibrar todo el esquema. La oferta va a ir bajando porque estamos pagando deuda. Con una posición técnica más neutral, finalmente prevalecen los fundamentos. Creemos que el riesgo país está entre 200 y 300 puntos más alto por ese componente político que el mercado todavía incorpora”.
Por último, al referirse al debate sobre el perfil productivo del país, rechazó lo que definió como un “falso dilema”. “Es un falso dilema plantear un modelo industrial o uno ‘primarista’. ¿De qué modelo industrial estamos hablando? La Argentina no es una potencia industrial desde hace más de 20 años. Por el contrario, en ese período aumentó la pobreza”.
“Ese modelo industrialista al que muchos apelan fue, en realidad, un esquema prebendario, corrupto e ineficiente. Venimos de un modelo inmoral, injusto, regresivo e ineficiente. Lo que buscamos ahora es un sistema competitivo, basado en reglas claras y en la iniciativa privada”, concluyó.
Importaciones
En relación con las importaciones, el ministro buscó desactivar la idea de una apertura descontrolada. “Buscamos ir hacia un esquema en el que todos se beneficien, donde los consumidores puedan comprar la mejor calidad al mejor precio”, afirmó.
En ese sentido, negó que exista un “boom” importador. “No hay un boom de importaciones. Estamos 35% por debajo del pico de 2011 —durante el supuesto modelo industrial— y 21% abajo de 2022. Seguimos siendo una de las economías más cerradas del mundo”, sostuvo.
Para reforzar el argumento, comparó con otros países de la región. “En Chile, Brasil, Perú o Uruguay hay muchísimos más productos en los supermercados que en la Argentina. Eso muestra el grado de apertura y competencia que todavía nos falta”, señaló.
Caputo enmarcó estos cambios dentro de una transformación más amplia del modelo económico. “Estamos pasando de un esquema que era inmoral, injusto, regresivo e ineficiente a uno que aspiramos que sea moral, justo y eficiente”, dijo.
Según el ministro, la clave estará en continuar reduciendo regulaciones e impuestos y en consolidar el apoyo del sector privado. “Si seguimos bajando regulaciones e impuestos, y si los empresarios —la mayoría lo entiende, porque hay apoyo, aunque siempre habrá excepciones— apuestan a competir, el resultado va a ser distinto. Nosotros venimos a bajar impuestos, a ayudarlos, a impulsar reformas que la Argentina nunca antes se animó a hacer”, afirmó.
Finalmente, apeló a una visión de largo plazo. “Hay momentos en la historia en los que la historia cambia. Pensamos que esos quiebres solo los leemos en los libros, pero lo estamos viendo. Esta vez va a ser diferente porque estamos haciendo las cosas diferentes. Si trabajamos junto al sector privado, la Argentina puede ser el país que más crezca en los próximos 30 años”, concluyó.
Quién lo trajo a Caputo
La conferencia es organizada por la Fundación Mediterránea, en el marco del 49º Aniversario de su creación y se produce a horas del fuerte mensaje pronunciado por el presidente Javier Milei en el Congreso de la Nación para la apertura de las sesiones ordinarias.
El número de participantes, que debían acreditarse previamente por los canales habituales de la entidad, se ubica entre los mayores que se conozcan para este tipo de encuentros y habla por sí mismo de la expectativa que genera la marcha de la economía.
La exposición de Caputo tiene lugar en el salón principal del hotel Holiday Inn.
Declaraciones previas
La presencia de Caputo genera expectativa porque Córdoba es una plaza con fuerte perfil industrial y el ministro viene exponiendo una posición crítica para quienes piden el cierre de importaciones y objetan la caída fabril.
Este lunes, Caputo defendió el esquema de bandas cambiarias y aseguró que “nada va a cambiar”. Ratificó que el dólar seguirá flotando dentro de los límites fijados y que la prioridad es acumular reservas de manera “inteligente”.
Explicó que el Banco Central interviene solo cuando el mercado lo justifica, para evitar volatilidad. Recordó también que tras el acuerdo con el FMI se compraron casi U$S 3.000 millones, pese a un contexto de fuerte dolarización.
Finalmente, rechazó fijar un piso al tipo de cambio y sostuvo que anticipar intervenciones sería “arrogante”, porque el mercado cambiario “es un arte” y no una ciencia exacta, conceptos que seguramente repetirá este martes en Córdoba.

