Temas del día:

Es cada vez más difícil hacer lo mismo

El anuncio presidencial de ayer estuvo lejos de tener el impacto que solía tener. 

15 de mayo de 2014 a las 12:02 a. m.
Redacción La Voz
Es cada vez más difícil hacer lo mismo

El anuncio presidencial de ayer estuvo lejos de tener el impacto que solía tener. Lo que en octubre de 2009 fue la puesta en marcha de una herramienta eficaz (antes propuesta por la oposición) para atender a muchas familias –y para que Cristina Fernández saliera del pozo en que la habían dejado las legislativas de junio de 2009– ayer fue apenas una puesta al día con la inflación amontonada. Inflación que se desconoce porque, desde la última suba de la asignación, en mayo del año pasado, hay nueve meses de limbo marca Indec. La situación fiscal y económica tampoco es la misma. En los cuatro meses que van de octubre de 2009 a febrero de 2010, el déficit fiscal nacional había sido de 434 millones; en esos mismos meses de 2013-2014 (la publicación de esos datos se demora cada vez más) el déficit se multiplicó por 11: llegó a 45.905 millones. En 2009, la Presidenta acababa de estatizar las AFJP y se encontraba con una montaña de plata fresca que ya no tenía que tomar prestada. En cambio, en el último cuatrimestre, la recaudación previsional subió bien por debajo de la inflación.En 2009 todavía ni siquiera se había modificado la carta del Banco Central para ponerlo a imprimir al servicio del Tesoro. Hoy, ese banco sube las tasas a un recesivo 27 por ciento anual para chupar algunos de todos los pesos que emitió sin respaldo en estos años, en los que perdió buena parte de sus reservas.En definitiva, es cada vez más difícil hacer lo mismo. Para dónde va En todo caso, los que más atención deben haber puesto en los anuncios de ayer son los agentes económicos, que desde la devaluación de fines de enero auscultan todos los días al Gobierno para saber si el ajuste encarado por Cristina Fernández busca en serio modificar el "modelo" que ahora hace aguas o sólo está destinado a ganar el tiempo suficiente para llegar a las próximas elecciones sin descangallarse del todo. Porque, en definitiva, la gran incógnita es qué porción del costo político necesario para poner en caja al Estado deficitario está dispuesta a asumir Cristina Fernández antes de terminar su mandato.Qué se mira en estos días: el dólar, semicongelado desde la devaluación hasta que en estos días volvió a moverse; las misteriosas declaraciones cruzadas de Axel Kicillof y de Julio De Vido, que ponen en duda la voluntad de seguir subiendo tarifas de servicios públicos para achicar el déficit y dejar de imprimir billetes; la puja entre Economía y el Banco Central por el nivel de las tasas.Todo esto es mirado con recelo por quienes necesitan saber si el Gobierno ya desperdició o no la devaluación/ajuste realizada en enero; si la desaceleración inflacionaria anunciada ayer podrá llegar hasta donde debe llegar o si, en unos meses, tendremos que repetir la historia. Cada vez más farsesca y con una frecuencia riesgosamente veloz.