Industria. A la encendida polémica con la UIA se sumaron datos “lapidarios”
El sector fabril lleva 15 trimestres de contracción, reveló un sondeo entre 644 compañías. Rappallini pidió que vuelva el Milei que trataba de “héroes” a los empresarios argentinos. La Provincia sigue la pulseada.
La tensión entre el Gobierno y el sector industrial volvió a escalar, en medio de un escenario de caída de la actividad, debilidad del mercado interno y un proceso de apertura económica que genera fuertes discusiones dentro del entramado productivo y en el mundo político.
Las duras definiciones realizadas por el presidente Javier Milei en el Congreso y reiteradas días después por el ministro de Economía Luis Caputo en Córdoba terminaron de encender el conflicto con los principales referentes del sector fabril.
En la Asamblea Legislativa, Milei apuntó directamente contra lo que definió como el modelo industrialista que predominó en la Argentina. “Desde hace casi un siglo, la Argentina está atrapada en la trampa del fetiche industrialista. Nos dijeron que la única forma de generar empleo era sostener un esquema industrial fuertemente subsidiado. Nos dijeron que solo podíamos crecer si vivíamos con lo nuestro”, apuntó.
La crítica fue amplificada por Caputo durante su exposición en la Fundación Mediterránea, donde utilizó términos todavía más duros para referirse al esquema productivo que predominó en el país durante años. Calificó ese sistema como “inmoral, injusto, regresivo e ineficiente”.
El titular de la UIA, el bonarense Martín Rappallini dijo: “Queremos que vuelva ese Milei. Yo quiero que ese presidente que valora al empresario argentino, porque vamos a reconstruir el país, sin lugar a dudas”. Se refería a cuando el presidente consideraba “héroes” a los empresarios argentinos, luego del proceso kirchnerista.
Escenario de derrumbe
Ayer, la UIA dio a conocer un relevamiento difundido esta semana muestra que el sector inició 2026 con un panorama lapidario, marcado por la caída de la producción, la debilidad del consumo interno y un deterioro en las expectativas empresarias.
El Monitor de Desempeño Industrial se ubicó en 36,5 puntos en enero, muy por debajo del nivel de 50 que marca expansión. El indicador acumula quince trimestres consecutivos en zona de contracción y refleja el clima de dificultad que atraviesan muchas empresas.
La encuesta fue realizada entre el 2 y el 16 de febrero con respuestas de 644 compañías industriales de distintos sectores, tamaños y regiones del país. Es decir, es representativa.
Los resultados muestran con claridad el deterioro de la actividad. El 53,3% de las empresas informó una caída en su producción respecto del promedio del último trimestre de 2025, mientras que apenas el 13 por ciento registró aumentos.
El 54,7% de las empresas reportó caída en las ventas domésticas, frente a solo 13,3% que informó aumentos, uno de los registros más negativos de toda la serie. El deterioro también comienza a reflejarse en el empleo. El 22,2% de las empresas informó reducciones en su plantel. A ese cuadro se suma una creciente tensión financiera en las empresas.
La debilidad del consumo aparece como el principal problema señalado por el sector. El 46,1% de las empresas identifica la caída de la demanda como el problema principal.
“La transición hacia un nuevo esquema económico implica un proceso de adaptación profundo que no es homogéneo ni inmediato. Muchas empresas, especialmente pymes, están atravesando una situación crítica, con bajo nivel de actividad, alta presión fiscal, dificultades para financiarse y caída del empleo”, había dicho la propia UIA, un día antes.
“La industria argentina produce el 19% del PBI y aporta el 27% de la recaudación fiscal nacional”.
En medio de ese clima, la visita de Caputo a Córdoba dejó otra escena significativa del momento que atraviesa el sector.
Antes de que el ministro expusiera en la Fundación Mediterránea, la empresaria María Pía Astori lo presentó frente a un auditorio lleno de empresarios, funcionarios y dirigentes del mundo productivo.
Con un tono diplomático y sin confrontar, Astori planteó una advertencia que sintetizó buena parte de las preocupaciones del empresariado industrial. La dirigente habló de la necesidad de avanzar hacia una apertura económica “más cuidada”.
Astori pertenece a una familia profundamente vinculada con la historia industrial de Córdoba y su intervención tuvo un peso simbólico dentro del encuentro, hicieron notar desde El Panal.
La empresaria respaldó el programa económico del Gobierno, pero al mismo tiempo remarcó que la transición hacia una economía más abierta requiere tiempos y cuidados para evitar impactos bruscos sobre las empresas.
Durante la exposición que siguió, el ministro relativizó el impacto de la competencia externa sobre algunas empresas y lanzó una frase que volvió a sacudir al sector. “Entraron cuatro gomas chinas y cierran”, subrayó en alusión al caso Fate.
La pulseada promete nuevos capítulos hacia adelante, los cuales podrían exceder lo dialéctico y avanzar concretamente en situaciones de crisis, como las que ya vive el autopartismo en Córdoba entre otros sectores fabriles.
El Panal siguió con atención la polémica entre el sector industrial y el ministro de Economía, Luis Caputo, y considera que las tensiones podrían profundizarse si no mejora el nivel de actividad.
Desde la Provincia recordaron que el gobernador Martín Llaryora ya había advertido sobre el escenario que enfrenta el entramado productivo en distintos momentos, entre ellos durante el lanzamiento de la nueva línea de camiones de Iveco en Córdoba.
Busso: pega la falta de actividad
“No es que va a mejorar, van a empeorar algunas cosas, al menos en el sector automotriz”, señalan en el Centro Cívico.
El Gobierno provincial mantiene diálogo con la Unión Industrial de Córdoba (UIC) a través del ministro de Bioagroindustria, Sergio Busso, quien participó de la presentación de Luis Caputo en la Fundación Mediterránea.
“Lo más duro es la falta de actividad económica, es lo que más pega”, afirmó Busso a La Voz. Según explicó, esa caída ya se refleja en la recaudación nacional, lo que impacta de manera directa en las provincias.
El ministro también advirtió sobre los riesgos de una apertura sin condiciones equivalentes. “Creemos que tiene que haber apertura en igualdad de condiciones para poder competir. Con China no se puede competir porque son empresas estatales que subsidian lo que producen”, apuntó.

