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En el juego de los peronistas sin poder

El viaje a Davos integrando la comitiva oficial y los guiños públicos en favor de las primeras medidas de gobierno quedaron para el recuerdo.

15 de septiembre de 2016 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
En el juego de los peronistas sin poder

El viaje a Davos integrando la comitiva oficial y los guiños públicos en favor de las primeras medidas de gobierno quedaron para el recuerdo. Aunque se moldeó en la desaparecida Ucedé, de tanto rodearse de dirigentes peronistas, Sergio Massa piensa y actúa como si sus maestros de origen hubieran sido Antonio Cafiero o Eduardo Duhalde.Casi desde una postura caritativa, el tigrense pregonó su aporte a la "gobernabilidad del país". En este punto fue tan cariñoso que muchos operadores cercanos a Mauricio Macri llegaron a ilusionarse con una versión criolla del Pacto de la Moncloa.Pero ese primer tiempo de sonrisas comenzó a diluirse a medida que se fue acercando a las máximas del peronismo fuera del poder: la energía se gasta en volver lo antes posible.La traducción más brutal dice que, cuando los justicialistas huelen sangre, van hacia la presa como los tiburones.Cuando Massa vio que Macri (lo llamó "ventajita") comenzaba a patinar en la resolución de temas con impacto social, como las tarifas del gas, inició un lento despegue hacia su objetivo: ganar la provincia de Buenos Aires en las elecciones legislativas del año próximo, como plataforma hacia las presidenciales de 2019.Después de generar una polémica con su postura sobre las importaciones, Massa anticipó ayer que en la discusión por la Ley de Presupuesto, que ingresa hoy al Congreso, planteará la creación de un impuesto a la renta financiera para canalizar fondos hacia los jubilados y pensionados.Ese anuncio, con la mira hacia un sector muy sensibilizado, fue expresado casi al tiempo que desde el Gobierno nacional les manifestaban a los empresarios extranjeros que la Argentina tiene "demasiados impuestos".Seguramente, el exintendente de Tigre y sus escuderos terminarán aprobando la Ley de Presupuesto y el posterior envío de las modificaciones en Ganancias –el proyecto entraría la semana próxima–, pero aprovecharán para acicatear el desgaste político a la hora de los micrófonos. Aprobación Claro que Macri, más allá de una coyuntura complicada, tiene cimiento y algo de tiempo para reacomodarse. Tal vez casi haya agotado el margen de error.Según reconoció ayer la encuestadora Mariel Fornoni, el Gobierno nacional tiene "una aprobación del 43 por ciento", por lo que "mantiene las expectativas de la gente".La socióloga explicó que los problemas que más molestan a la gente siguen pasando por la inseguridad y por la economía. Hizo hincapié en que la gente acepta el cambio, pero insistió en que no quiere perder los "beneficios del Estado protector", según devuelven los sondeos.Además de ese nivel de aceptación, Macri tiene a la gobernadora María Eugenia Vidal con un nivel de aprobación de gestión incluso superior a él. El mayor problema para el oficialismo pasa por encontrar candidatos que puedan aprovechar esa base de Vidal. A priori , podrían llegar a enfrentar eventualmente a Massa y a Margarita Stolbizer en las listas de candidatos a senadores y a diputados.Falta un año. Casi nada para los tiempos de la política argentina, en la que un presidente revalida títulos a 20 meses de asumir.