Elecciones: atacó el Gobierno a la OEA
Acusó de interferencia a la CIDH por otorgar audiencia a organizaciones civiles argentinas que denunciaron la injerencia del Ejecutivo sobre la Justicia.
Buenos Aires. El Gobierno denunció ayer que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA, con entes civiles que vinculó con la oposición política y el Grupo Clarín, ejecutaron una "burda operación político-mediática" para "interferir en el proceso electoral" del país, y hasta los acusó de querer "alterar la democracia argentina". Lo dijeron en la Casa Rosada el canciller Héctor Timerman y el ministro de Justicia, Julio Alak, al repudiar la audiencia de la CIDH, donde organizaciones no gubernamentales acusaron al gobierno de Cristina Fernández de violar la independencia del Poder Judicial.Las ONG, Poder Ciudadano y la Asociación por los Derechos Civiles (ADC) denunciaron por su lado que "pese a estar convocado, el Estado argentino decidió no participar", y que "Timerman envió a la CIDH una carta con un pedido oficial para que la audiencia fuera cancelada, con el argumento de la coyuntura de sensibilidad política que atraviesa la Argentina en vísperas de las elecciones generales". Poder Ciudadano y la ADC dijeron que, pese al intento del Gobierno, "desde la CIDH se decidió por unanimidad no dar lugar al reclamo".Tras la audiencia, Timerman leyó un comunicado que envió a la OEA y Alak anunció una denuncia en la Justicia electoral para que "investigue" si fue "una forma encubierta de violar la veda electoral" para perjudicar a los candidatos oficialistas. "El Gobierno se opuso" a la audiencia "en esta fecha", admitió Alak, porque "es una forma encubierta de violar el Código Electoral, atentos a que estamos en época de veda electoral y ha sido pensada como una manera de impactar negativamente en la opinión pública sobre el accionar de nuestro gobierno".Pidió "a la Justicia electoral que investigue si los argumentos" de la audiencia "son de urgencia que merecían ser tratados dos días antes de que los argentinos se expresen en las urnas, u obedecen a una planificación para violar desde el exterior la veda que rige para todos los argentinos".Y Timerman denunció una "injerencia en asuntos internos del país" por parte de la CIDH. Sostuvo que la audiencia "fue una burda operación político-mediática para interferir en el proceso electoral argentino orquestado por sectores vinculados a la oposición y al grupo Clarín". Lamentó que "la Comisión, que tanto ha hecho en su función principal de promover la defensa de los derechos humanos durante las dictaduras cívico-militares que asolaron el continente, hoy no acompaña con la misma sabiduría, convicción y criterio los procesos democráticos en América".

