El temor de que Córdoba sea el rostro anticipado del país
La Nación envió a la Gendarmería, luego del pedido que hizo el jueves por la noche el gobernador De la Sota. Hay otras provincias con sus policías sublevadas y en la Rosada temen un efecto contagio.
Luego de recibir informes de inteligencia de la Policía y de ver las imágenes de todos los canales que mostraban a gente armada hasta los dientes y que desconfiaba hasta de los propios uniformados, el jueves por la noche el gobernador José Manuel de la Sota tomó la decisión de llamar al jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, para solicitar la presencia "urgente" de la Gendarmería en Córdoba. Fuentes delasotistas contaron que la comunicación telefónica comenzó tensa, con reproches cruzados. La charla se encaminó cuando el gobernador le dejó claro al nuevo y verborrágico jefe de Gabinete que una Córdoba en llamas podría ser el rostro anticipado del país. No se sabe si lo leyó, pero De la Sota tomó el título de un libro del historiador cordobés César Tcach, quien escribió sobre las revueltas locales con trascendencia nacional, como la Revolución Libertadora de 1955 o el Cordobazo de mayo de 1969. A estos hitos también se podría sumar la Reforma Universitaria de 1918.Ayer hubo intercambios de declaraciones amables entre autoridades provinciales y el secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, quien vino a supervisar el arribo de los gendarmes. Hasta hubo un agradecimiento de la Provincia al poder central por la asistencia de la fuerza nacional. Todo es pour la gallerie , es decir, para la tribuna, traduciendo el francés al argentino futbolero básico: la relación entre los K y De la Sota seguirá atravesada por una mutua desconfianza. Los acuerdos serán circunstanciales. En la Rosada, temen el efecto contagio de policías sublevados, como ya ocurre en Catamarca y Neuquén, y actuaron en defensa propia, más que en salvataje a la gestión delasotista.La semana próxima, la Nación anunciará una refinanciación de las deudas provinciales. Córdoba será beneficiada porque en 2014 debería pagar 654 millones. Claro que esta asistencia será para todos los gobernadores. Problemas propios Pero De la Sota tiene problemas propios. Está pergeñando un plan de relanzamiento de su gestión, luego de los últimos días aciagos. Sería con cambios de nombres en su gabinete, con anuncios que serían "inminentes". De la Sota venía preparando desde hace dos meses una "oxigenación" de su equipo. Ya perdió el factor sorpresa (tan aceitado en el kirchnerismo) y, lo que es peor, en los últimos 60 días la gestión está paralizada. Algunos ministros se sienten fuera del Gobierno y otros prefieren no hacer olas para no entrar en la lista de los observados.En ese marco de una gestión con señales de desgaste, ocurren situaciones sorprendentes. Por ejemplo, que la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, admita que "le faltó información" para dimensionar la crisis policial.El único elemento que juega en favor de la continuidad de Monteoliva es que el gobernador duda de desprenderse ahora de la funcionaria, cuando integra el comité de crisis que coordina el trabajo de la Policía y Gendarmería. Pero más temprano que tarde, Monteoliva dejará Seguridad. De la Sota intentará mostrar un gabinete "activo", aunque la realidad no lo ayuda. Su gestión está en el nivel más bajo de aceptación, con los gremios estatales en pie de guerra y las finanzas acotadas.No puede aumentar la carga impositiva y los salarios públicos morderán la porción más gorda del presupuesto. Sólo podría ayudarlo un acuerdo económico con la Nación, que envíe fondos frescos, pero eso hoy parece lejano.Habría cambios en el organigrama original que tenía De la Sota. Oscar González no sería ministro de Gobierno y podría volver a Salud. Por el reclamo de los estatales, se cree que los hospitales serán el centro de las protestas y necesitarían un negociador como el actual jefe de Gabinete.El intendente de Alta Gracia, Walter Saieg, podría ser una de las caras nuevas del futuro gabinete, junto a Martín Llaryora. Aunque en la agrupación del sanfrancisqueño le piden ahora que no se sume al Gobierno provincial.Habrá más cargos en el futuro equipo para intendentes oficialistas del interior. La intención de De la Sota sería cohesionar el frente interno del peronismo, en el peor momento de su estadía de una década en el poder de la provincia.

