El supuesto pacto de las reelecciones
El contexto en el que volvieron a reunirse De la Sota y Mestre disparó conjeturas. Ambos aspiran a un cargo mayor, pero pueden buscar un período más. Necesitan sendas oposiciones divididas.
Se habla cada vez más y en más lugares del supuesto pacto de las reelecciones. Las características y el contexto en los que José Manuel de la Sota y Ramón Mestre retomaron sus encuentros públicos, después de largas semanas de tensa relación, alimentan más de una lectura, en especial en el seno del peronismo y del radicalismo.Ni el gobernador ni el intendente capitalino explicitarán jamás si llegaron a un acuerdo semejante. Es más, casi como una lógica natural, lo negarán de plano. Pero sus compañeros y correligionarios no cesan de hacer notar una serie de circunstancias.La primera es que tanto De la Sota como Mestre han insinuado para 2015 tener una aspiración mayor al cargo que ocupan. A ambos no les ha ido, al menos hasta ahora, del todo bien en el intento de posicionarse. El primero, a nivel nacional, para ser candidato presidencial; el segundo, para catapultarse como postulante a gobernador a partir de los éxitos de la gestión municipal.Por eso, y aunque uno lo niegue de plano y el otro lo relativice al máximo, hoy por hoy el futuro más seguro al que pueden aspirar el gobernador y el intendente es seguir un período más en el cargo. Aunque en política nunca está dicha la última palabra. Para ello, cada uno le puede ser muy útil al otro: dividir sendas oposiciones.Mestre aprovechó en la elección pasada que el peronismo fue separado. El actual intendente consiguió el 35 por ciento de los votos, mientras que las dos corrientes en las que se dividió el justicialismo sumaron casi el 49 por ciento.De la Sota logró, en los últimos dos turnos electorales, que las dos principales fuerzas de la oposición provincial, juecismo y radicalismo, fuesen con listas propias.Los tímidos intentos de trasladar el acuerdo nacional de Unen a Córdoba para el año que viene naufragaron hasta ahora por falta de voluntad de ambas partes. Ni Mestre ni Luis Juez están cómodos en un proceso asociativo. La excusa formal que cerró las tratativas fue el mayor escándalo financiero-político-empresarial en la provincia desde el regreso a la democracia: el caso CBI.Sobre este tema, en el que hay funcionarios provinciales y municipales mencionados –además de empresarios y dirigentes de otras fuerzas políticas–, algunos medios nacionales conjeturaron que figuró en la agenda de asuntos conversados por De la Sota y Mestre en la reunión reservada de hace dos semanas en Capital Federal y en la pública en el Centro Cívico de la semana pasada.Tampoco nadie admitirá que se acordó algo sobre la cuestión, pero, sugestivamente, ni De la Sota ni Mestre han vuelto a endilgarle al otro los funcionarios que tienen salpicados por el caso de la financiera.En tal sentido, hay que recordar que uno de los primeros en mencionar en el caso con nombre y apellido al secretario privado del intendente, Juan Pablo Ostanelli, fue el propio De la Sota, en una reunión con legisladores radicales y juecistas. Los que lo escuchan en privado dicen que no era la primera vez que el gobernador aludía al estrecho colaborador del intendente.Mestre replicó, en su momento, que más grave que la mención en una carta atribuida a un financista muerto es que el presidente del Banco de Córdoba, Fabián Maidana, haya sido cofundador de esa financiera.Ahora ambos les bajaron el tono a sus acusaciones cruzadas en público. Y dicen algo que es verdad: hay empresarios, dirigentes de otras fuerzas, jueces y personalidades de otros ámbitos de Córdoba salpicados por el caso. Claro que, más allá de eventuales acuerdos, los funcionarios a los que se alude en la causa deberán despejar toda sospecha y demostrar que se manejaron con probidad, dentro de la ley y sin sobrepasar normas éticas. El voto de la gente Volviendo a las conjeturas electorales, en las cuales las esquirlas del escándalo CBI pueden no llegar a ser neutras, un hipotético y jamás explicitado pacto de las reelecciones tiene que ser sometido a las lógicas internas de los partidos. En el PJ, el liderazgo de De la Sota no tiene discusiones ni sombras. No así en el caso de Mestre en la UCR. El vacío de algunos referentes partidarios al encuentro en Villa Giardino es más que una señal.Uno de los anotados para ser candidato a gobernador dice en las reuniones de café que está dispuesto a romper con el partido si no se avanza en una política amplia de alianzas. Pero, por ahora, no pasa de esas instancias de pocillo.Pasadas esas cuestiones intestinas, el gran tema es el voto de la gente, que viene demostrando estar cada vez menos atada a estructuras y tradiciones partidarias.

