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El realismo mágico de la política local

La gran alianza opositora fue una fantasía que terminó por la pelea entre Juez y Mestre.

19 de abril de 2014 a las 01:51 p. m.
El realismo mágico de la política local

El mundo de la literatura y la cultura llora la desaparición física de Gabriel García Márquez, porque su obra es inmortal. Al popular escritor colombiano se le reconoce el mérito de ser el gran impulsor del realismo mágico, el género literario que combina fantasía con realidad. Sin saberlo, muchos dirigentes cordobeses lo aplican a la política, en el armado de sus estrategias electorales de cara a 2015.

Los últimos acontecimientos políticos en el escenario cordobés también mezclan estos dos elementos con los cuales el genial colombiano construyó su trascendente obra literaria. Si existía la fantasía de un gran acuerdo opositor en Córdoba, el enfrentamiento entre Luis Juez y Ramón Mestre deja al descubierto una realidad que ya celebra el delasotismo: la oposición seguirá dividida, lo cual deja un terreno fértil para que el peronismo retenga el poder provincial el año venidero.

La denuncia que Juez hará el lunes próximo en contra de Mestre, por su polémico viaje a una fiesta de una de las principales empresas proveedoras de servicios al municipio, marca el quiebre definitivo entre el mestrismo y el juecismo.

Ya no habrá vuelta atrás. A esto lo reconocen ambos sectores. También se cruzan culpas por esta realidad.

Los mestristas acusan al senador nacional de romper cualquier intento de acercamiento, con denuncias de corrupción “sin sustento”, según afirman desde el entorno íntimo del intendente.

Juez, en tanto, se encargó de decirlo de manera pública: “No tengo problemas en sentarme a hablar con dirigentes radicales, pero no voy a negociar con corruptos. Ese siempre fue mi límite”, disparó con munición gruesa, apuntando a la administración municipal.

Esta pelea encarnizada entre Mestre y Juez también pone bajo signos de interrogación el armado en Córdoba del Frente Amplio-Unen, que se lanzará el martes próximo en Buenos Aires.

El dato político de las últimas horas es que allí se encontrarán Mestre y Juez. Voceros radicales confirmaron que el intendente estará en el Teatro Broadway porteño, pero que ni saludará a Juez, molesto por la última embestida del senador.

Mestre está convencido de que la denuncia que hará Juez es parte de una operación política para perjudicarlo. Además, dice sin grises que el líder del Frente Cívico nunca tuvo la intención de acordar con la UCR.

Juez cree que hay un pacto entre Mestre y el empresario correntino Juan Carlos Romero, para que este se quede con la mitad del transporte urbano, cuando ya posee el 50 por ciento del negocio de recolección de basura a través de la empresa Lusa. El senador nacional cree que el intendente acordó con grupos empresarios el financiamiento de su próxima campaña electoral. También asegura que Mestre nunca estuvo dispuesto a entablar una negociación seria con su espacio político.

Dirigentes radicales nacionales aún sostienen la posibilidad de reflejar en Córdoba el frente nacional que lanzarán el martes, pero Mestre y Juez ya tienen estrategias encontradas en la provincia.

El intendente hace gestos para demostrar que sigue siendo un “aliancista”. Mandó a sondear a dirigentes de otros partidos, como el socialismo, el GEN, el vecinalismo y Libres del Sur, para armar una alianza local sin el juecismo.

También se sacó una foto con Mauricio Macri para dejar conforme a un sector del radicalismo: el que lidera Oscar Aguad, que pregona un acercamiento con el PRO.

No obstante, los mestristas no le dan muchas chances a un acuerdo con el macrismo. Creen que el jefe de Gobierno porteño jugará con su propia estructura en Córdoba.

Juez, en tanto, no abandona el diálogo con otros radicales como Mario Negri, Juan Jure y el propio Aguad. Trata de meter una cuña entre Mestre y el resto del radicalismo. Una estrategia de resultado dudoso, si se tiene en cuenta que, más allá de sus históricas diferencias internas, la UCR cordobesa nunca se quebró.

Muchos radicales esperaban que el lanzamiento del frente nacional pudiera colaborar en acercar posiciones entre mestristas y juecistas.

Luego de los últimos acontecimientos, estos dirigentes ya se convencieron de que se volaron todos los puentes, con un único beneficiario: el peronismo.

El gobernador José Manuel de la Sota transita canales de cable porteños para tratar de alimentar su perfil nacional, y no descuida el frente interno. Intenta contener a todo el PJ provincial, para evitar fugas hacia otros candidatos presidenciales peronistas que buscan hacer pie en Córdoba.

De la Sota presume que el quiebre entre Mestre y Juez le deja margen de maniobra para trabajar a nivel nacional sin el fantasma de un acuerdo opositor provincial que ponga en riesgo el poder del PJ.

La conformación de una gran alianza opositora fue una fantasía que terminó derrumbada por la realidad de la pelea entre Juez y Mestre.