El pez por la boca muere
Carlotto se reunió con el Papa, a quien había criticado con extrema dureza.
En declaraciones recogidas por el diario La Nación, el pasado 15 de marzo de 2013, la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto opinó que Jorge Bergoglio "pertenece a la Iglesia que oscureció el país". Bergoglio, como es de público conocimiento, había sido elegido Papa dos días antes.
"Es una historia muy triste que entinta a toda la jerarquía de la Iglesia Católica argentina, que no ha dado ni un paso para colaborar con la verdad, la memoria y la Justicia. Bergoglio pertenece a esa Iglesia -y hoy la representa- que oscureció al país. No ha sido así en otros países, en Chile y Brasil", dijo Carlotto en esa oportunidad.
El discurso de la presidenta de Abuelas estaba en sintonía con el pronunciado por la mayoría de los dirigentes kirchneristas que se amontonaban por descalificar al nuevo jefe de la Iglesia Católica.
Sin embargo, horas después, desde la Casa Rosada, se ordenó morigerar el tono primero y luego alinearse junto al Papa argentino.De inmediato y casi sin chistar las voces críticas se acallaron. Y se pusieron en la fila.Entre ellas Carlotto, quien, por otra parte, es reconocida por sus valores, su lucha y su trabajo por la recuperación de niños apropiados.
Pero esta vez se equivocó. Debió haber pedido disculpas. No lo hizo. Y ahora fue a visitar al Papa, como si nada hubiera pasado.
Eso mancha la solapa de una dirigente a la que una gran mayoría de argentinos la guarda en un lugar muy especial. Porque la respeta, porque le cree.
Carlotto es diferente. Por eso, debiera pedirle disculpas a Bergoglio, porque lo vilipendió injustamente con una ofensa grave: vincularlo con la dictadura.

