Temas del día:

El nuevo poema de Barone: Tintoreritos

El periodista de 6,7,8 publicó una columna de opinión en la cual hace suya la frase utilizada por Cristina Kirchner durante un discurso realizado la semana pasada en un acto en Berazategui.

02 de septiembre de 2013 a las 01:08 p. m.
El nuevo poema de Barone: Tintoreritos

Bajo el título de "Tintoreritos" Orlando Barone publicó una columna de opinión en el portal Diario Registrado. "Hay balas de tinta que intentan derrocar gobiernos populares", declaró Cristina Kirchner al encabezar un acto en Berazategui el jueves pasado. Ahora, Barone hizo un poema al respecto.

Tintoreritos

Aunque sus deseos serían

que las balas fueran

de plomo, se excitan

disparando balas

de tinta

y esperan con regocijo

las consecuencias.

Los tintoreritos

tiñen, enturbian

y oscurecen la vida de

quienes viven leyéndolos

y escuchándolos

empujados por la inercia del hábito

que los sujeta a la amarra

y que les desgana la voluntad

y la "involuntariza".

Los periodistas dominantes,

de los medios dominantes,

del grupo dominante

se arrogan el uso dominante

de la fuerza crítica

amparados

en la omnipotencia

de representar el rating

de los ciudadanos.

Y actúan como impostores

neutrales

para públicos perdidos

en el atávico aplauso

a quienes los engañan.

También  los aplauden

líderes partidarios

que con tal de ser movidos

por el titiritero

renuncian al "yo"

y van cambiando de ritmo

al compás ideológico

de las mudanzas.

Dudoso  ejercicio la metralla

periodística,

que en la Argentina actual

fertiliza en golpistas

corporativos

y en intrigantes

consentidos por la fama

y el rango de contratos

que premian prósperamente

sus servicios subterráneos

como si fueran los más altos.

Tanto ataque entintado

de televisión, de radio,

de diarios, de cacerola

y de agenda dominante

forma parte de la "gran escala"

exigida por un grupo

de comunicación

tentacular, polimorfo,

anfibio, satelital

y "cautelarístico"

para expandir su cacería

contra el Estado

insolentemente popular

que no se amolda

a la resignación política.

Los tintoreritos, presumidos,

se permiten diagnosticarles

síndromes a otros.

Siendo que ellos padecen

de despatriotismo,

de rémoras cipayas

y de claudicación colectiva.

Sin verguenza cargan

esa deshonra

con  falsa honra inexplicable.

No obstante

ya hay partes de la vida

Argentina fortificadas

a las que el estruendo

de las balas de tinta

llega debilitado e inocuo.

Casi idiotizado

por su origen opositor

recurrente.

Claro que es cierto el fin de ciclo.

Y será celebrado democrática

y jurídicamente. Y justicieramente.

El fin de ciclo del dominio balístico

de los tintoreritos

y el paulatino desarme

de sus instigadores.