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El mayor proveedor de trajes para vestirse de lo que sea

El kirchnerismo dejó de ser un proyecto amplio que contenía al peronismo para pasar a ser un sector del PJ. Scioli busca ser el candidato oficialista sin que se note. En Córdoba, internas para todos los gustos.

14 de mayo de 2014 a las 12:01 a. m.
El mayor proveedor de trajes para vestirse de lo que sea

Mientras una buena parte de la oposición decidió dar prioridad a acuerdos frentistas por encima de identidades partidarias, el oficialismo nacional optó por minimizar el abanico que representaba el kirchnerismo para regresar a la tradicional estructura del peronismo.

Los propios kirchneristas se comenzaron a presentar como una parte del justicialismo, a diferencia de lo que ocurría hasta ahora, cuando tanto Néstor como Cristina definían su proyecto político como una construcción de la que el peronismo era una parte.

Por necesidad de supervivencia, lo que era una parte ha vuelto a ser el todo.

Al fin y al cabo, el peronismo ha demostrado ser la fuerza política con mayor cantidad de vestuario para que sus dirigentes, candidatos y gobernantes puedan transformarse en lo que se les ocurra.

Y si hay alguien que conoce lo que es ponerse distintos trajes es Daniel Scioli, que recorre el país diciendo que es tan diferente de Cristina como para que no lo consideren K y tan parecido como para que no lo vean como opositor. Usa una idea conocida para los cordobeses: la continuidad del cambio o el cambio de la continuidad.

Por estos lados, fue el eslogan de José Manuel de la Sota en su última campaña.

Para el caso de Scioli, cuanto más empeore Cristina, más cambio pretenderá ser, y en la medida en que se encamine y levante, mayor continuidad habrá en su discurso.

Al igual que los que son por ahora los principales competidores de Scioli, Mauricio Macri y Sergio Massa, el gobernador bonaerense ha apostado en la construcción más a publicitarios y asesores de imágenes que a los tradicionales armados territoriales de dirigentes.

“No importa si tengo o no referentes de peso en Córdoba. Yo confío en que la gente me conoce por algo que he hecho”, explicó el lunes en su paso por esta ciudad.

Esa definición no implica que esté haciendo de todo para tener la mayor cantidad de dirigentes a su lado. Y da casi por hecho que De la Sota terminará jugando para él. Massa espera más o menos lo mismo. Y De la Sota no sabe ya cómo decir que no quiere jugar para nadie que no sea para él.

¿Y Cristina? ¿Prefiere que la suceda un opositor no peronista, como Mauricio Macri, para quedarse con el liderazgo del PJ y del denominado espacio progresista? ¿Quiere alguien, como Scioli, que le garantice, al menos, reconocimiento y continuidad para algunas de sus políticas? ¿No le disgustaría que fuese alguno de los de Unen, apostando a que ocurra algo similar a lo que fue la Alianza de Fernando de la Rúa?

Los últimos gestos hacia Macri fueron más que sugestivos y reforzaron la primera hipótesis.

La gente de Scioli dice que, en realidad, eso es para potenciarlo al líder del PRO y dividir el voto opositor entre Massa, Macri y Unen.

Cualquier conjetura puede ser válida, pero la agenda real no pasa por cuestiones electorales sino por señales graves como la pérdida de fuentes de trabajo, las suspensiones, la inflación sin control.

Todo abierto en Córdoba

Y con un escenario nacional abierto, en Córdoba el juego también es complejo. El peronismo tiene desatada su interna entre Juan Schiaretti, Martín Llaryora y Daniel Passerini, si es que De la Sota decide no repetir.

Los radicales tienen la suya entre Ramón Mestre, Oscar Aguad, Mario Negri y Juan Jure. Con el detalle de que cada uno quiere aliados diferentes para ir en 2015. Unos prefieren a Macri, otros a Luis Juez, otros a los partidos de Unen que no sean el de Juez, y así.

Juez manda señales hacia los radicales no mestristas, los K, algunos macristas y a peronistas no delasotistas.

Mientras tanto, en el gabinete de Mestre sostienen que el objetivo no es pelear por la gobernación sino buscar la reelección. El tema es que ya está tan discutido el liderazgo del intendente que es probable que para buscar repetir deba pasar por una interna partidaria.

De hecho, está dando vueltas por el Concejo Deliberante un proyecto para incorporar las primarias en la ciudad de Córdoba. Es impulsado por ediles oficialistas que responden a Aguad, lo que implicaría un guiño al lanzamiento de Rodrigo de Loredo como precandidato a intendente.

El recuerdo de la interna que le hicieron a Ramón Mestre padre en 1998, cuando buscaba su reelección como gobernador, no es para los radicales el mejor recuerdo.