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El fetiche de la fecha

Quedó claro que ayer fue el lanzamiento de la campaña de Mestre a la reelección, con Felipe Lábaque como compañero de fórmula. Y de paso los cordobeses se enteraron que votarán también el 13 de septiembre para elegir intendente y concejales. 

13 de junio de 2015 a las 12:01 a. m.
El fetiche de la fecha

Convocatoria de urgencia a la prensa y a todos los funcionarios. Suspenso y ansiedad institucional: hacía tiempo que en la Municipalidad de Córdoba no se generaba semejante expectativa y todo parecía indicar que el anuncio podría llegar a cambiarle la suerte a la ciudad, o al menos a unos cuantos barrios.

Algo inédito ocurrió, efectivamente. Tal vez haya sido la primera vez que un intendente fue ovacionado por sus funcionarios y seguidores por el solo hecho de firmar un decreto que convoca a elecciones, luego de analizar durante meses cuál era la fecha que más les convenía a sus propias chances electorales.

No es Ramón Mestre el único político argentino que sigue aferrado al fetiche de la fecha electoral, a la fugacidad del poder de elegir el día y a la ventaja de acomodarlo a la propia necesidad.

Hace poco menos de dos meses lo hizo el gobernador José Manuel de la Sota, quien con tal de extremar la sorpresa, terminó firmando el domingo de Pascuas un decreto apurado de convocatoria a elecciones, que exigió una edición extra del Boletín Oficial, para que los cordobeses voten a su sucesor el 5 de julio próximo.

Mestre ayer fue un paso más allá. En un marco de solemnidad absoluta y mientras celebraba la institucionalidad, terminó lanzando su campaña, pidiendo su reelección y dándole una dimensión histórica a su aspiración: “Hace 20 años que un intendente no va por su reelección”, señaló en referencia a Rubén Martí.

Quedó claro que ayer fue el lanzamiento de la campaña de Mestre a la reelección, con Felipe Lábaque como compañero de fórmula. Y de paso los cordobeses se enteraron que votarán también el 13 de septiembre para elegir intendente y concejales.

De ahí al avance institucional hay un trecho enorme.

Si de mejorar la democracia y de transparentar la política se trata, sería más simple y más efectivo fijar de una vez y para siempre qué domingo, cada cuatro años, se debe votar intendente. Hacerlo sería una manera de igualar las condiciones de la competencia.

Y luego, que cada candidato lance su campaña electoral en un acto partidario.