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El “estamos mal, pero vamos bien” de Macri

Pese a las dificultades, sobre todo económicas, buena parte de los cordobeses sigue apoyando a Macri y mantiene su esperanza a futuro.

05 de mayo de 2017 a las 12:01 a. m.
El “estamos mal, pero vamos bien” de Macri
Terreno amigable. Córdoba se convirtió en un distrito emblemático para el presidente Mauricio Macri. (La Voz / archivo)

“En Córdoba, mejoramos cualquier oferta”, solía repetir José Manuel de la Sota cuando era gobernador, resaltando su disposición a generar las mejores condiciones y atractivos para favorecer la radicación de inversiones.

“Mejoramos cualquier encuesta”, parecen decir hoy –parafraseando aquella afirmación– los ciudadanos cordobeses, puestos a opinar para consultoras sobre el año y medio de gestión nacional de Cambiemos y sobre la percepción personal que tienen del presidente Mauricio Macri.

El voto cordobés fue, vale recordarlo, el que le dio un empujón decisivo a Macri para vencer en el balotaje de 2015 a Daniel Scioli y llegar así a ocupar el sillón de ­Rivadavia. Fue el “efecto Córdoba” que selló la salida del ­kirchnerismo del poder tras 12 años.

Siete de cada 10 cordobeses asumieron como propio ese llamado a protagonizar la “revolución de la alegría”.

Casi 17 meses después, aquel ataque de bilirrubina que coloreó a Córdoba de “amarillo PRO”, destiñó un poco, por efecto desgaste y también porque las cosas no salieron todo lo bien que se esperaba, pero sigue siendo igual un fuerte punto de apoyo para el Presidente.

En cada ítem que miden las encuestas, el entusiasmo macrista de los cordobeses siempre está en un registro de entre cinco y seis puntos por encima de lo que ocurre en el resto del país. Ese diferencial parece mantenerse inmutable.

En Córdoba, 46 por ciento cree que estamos mejor que hace un año y un 61 por ciento avizora que estaremos aún mejor en 2018.

Ese segmento admite que hay complicaciones económicas, principalmente centradas en la inflación, las tarifas y el desempleo, pero igualmente cree que el esfuerzo vale –valdrá– la pena y que las penurias de hoy son los cimientos para un mañana mejor.

Casi que les cabría aquella célebre frase menemista: “Estamos mal, pero vamos bien”. Es el humor social que miden encuestas como la que hoy presentamos.

Pero también asoma otro dato que no es menor: la duda razonable sobre qué porción de las respuestas relevadas se asienta en una percepción de la realidad objetiva, y qué parte nace de posicionamientos políticos e ideológicos poco menos que inamovibles.

Es que la famosa “grieta” entre macristas y kirchneristas aflora en cada opinión, tabulada luego en porcentajes.

En ese barro también hay que dilucidar el estado de ánimo social, que puede (o no) traducirse en comportamientos electorales. ¿En que fundamentan su optimismo a prueba de balas quienes reconocen que todavía les duele el bolsillo?

Una respuesta posible es que a falta de “segundos semestres” y brotes verdes en la economía, buenas son las polarizaciones y el ahondar la grieta.

La generosa porción de cordobeses que apoya al Gobierno nacional sabe –y así lo reconoce– que todavía no hubo un cambio de fondo, ni en la magnitud que esperaba y le prometieron; pero también asume que no quiere volver al pasado y prefiere mirar confiada hacia adelante.