El elegido de Mauricio
El año pasado, el PRO salió segundo en Córdoba, a 27 mil sufragios de la UCR. Con Lábaque, Macri intenta fidelizar esos votos. En la elección pesó mucho el 45 por ciento de conocimiento público que tiene el presidente de Atenas.
El armado territorial que Mauricio Macri eligió para el PRO en el interior del país no tiene mucho de innovación. Como hizo en su momento Carlos Menem a nivel nacional en los '90, sumando a referentes del deporte (Daniel Scioli) y del espectáculo (Palito Ortega), o el mismo Luis Juez con su Partido Nuevo en Córdoba, en la poscrisis de 2001 ("Pichi" Campana), el perfil es el mismo: caras conocidas que se sumen a la política como bocanada de aire fresco y –sobre todo– que sumen votos. Según varias encuestas, Macri es el precandidato presidencial que más entusiasma entre los cordobeses, pero no tiene mucho tiempo ni margen político para intentar desplegar una estructura territorial en la provincia de Córdoba. Ni el PJ ni la UCR le facilitarían esa tarea a la denominada "tercera vía" que a nivel nacional dice encarnar el expresidente de Boca Juniors para diferenciarse de las variantes peronistas y de Unen. El año pasado, la punta de lanza del debut electoral del PRO en Córdoba fue el exárbitro Héctor Baldassi –también como "cara nueva" proveniente del deporte–, quien no sólo alcanzó una banca de diputado nacional, sino que metió mucho ruido en la UCR y el PJ, con una buena performance.A nivel provincia, el PRO quedó cuarto con un 14,4 por ciento de los votos, pero en la Capital salió segundo, apenas a 27 mil votos detrás de la UCR gobernante, y sin tener un dirigente propio como referencia clara en esa jurisdicción. Esa onda expansiva se sintió en buena parte del Gran Córdoba.Muchos de aquellos votos tuvieron que ver con la figura del propio Macri, que ahora busca poner un hombre suyo en la ciudad para fidelizarlos. Felipe Lábaque es el elegido por el jefe de Gobierno porteño, quien ya mandó a apuntalar al presidente de Atenas para sacarlo a recorrer el territorio y tomar contacto con distintos estamentos sociales. Lábaque parte de un índice de conocimiento público cercano al 45 por ciento, que el PRO quiere llevar por lo menos al 70 por ciento para marzo, cuando –presume– se iniciará la etapa de definiciones para la sucesión de Ramón Mestre.El macrismo está cerca de cerrar un acuerdo provincial con la UCR para 2015 y la prueba de fuego para esa alquimia será lo que ocurra en las elecciones de Marcos Juárez del próximo domingo, donde ambas fuerzas van juntas.Si ganan, se multiplicarán las chances para replicar el experimento en toda Córdoba; si pierden, seguramente aparecerán muchos bemoles en esa relación. Por eso el PRO quiere jugar su propia carta en la Capital. Los números halagüeños de 2013 marcan, en principio, que no se trata de un salto al vacío, sino que parte de un piso de posibles adhesiones para nada desdeñable. Aún cuando eventualmente no le alcance para terciar en la disputa, con seguridad tendrá poder para arbitrar e inclinar la balanza para uno u otro lado.

