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El desafío de reconstruir la confianza

La recuperación de la democracia, hace 30 años, no fue un punto de llegada, sino de partida. 

08 de diciembre de 2013 a las 03:53 p. m.
Ramón Mestre (Intendente de Córdoba)
El desafío de reconstruir la confianza

La recuperación de la democracia, hace 30 años, no fue un punto de llegada, sino de partida. Con la libertad, vinieron una gran cantidad de responsabilidades que nos pusieron a prueba de saber si somos capaces de convivir en paz, respetándonos, sin discriminaciones y buscando las mejores soluciones para evitar la violencia en cualquiera de sus formas. Caído el control, disminuida la Justicia en su posibilidad de actuar, librados a las pasiones que se enfrentaron a las normas morales, los cordobeses quedamos expuestos durante más de un día a constatar cuál sería el nivel de barbarie al que podíamos llegar en una suerte de "estado natural". Los tremendos hechos que se sucedieron marcaron el nivel de barbarie del que fuimos capaces. Dejamos en claro que podemos romper, robar e incendiar impunemente cuando nos dejan solos. Pusimos de manifiesto la violencia que ocultamos y que está latente entre nosotros como sociedad. Pero, la verdad, es que diariamente somos testigos de pequeños actos de violencia que no trascienden por su cotidianeidad y que fuimos asumiendo como parte de una realidad que no se puede modificar. Cuando tenemos medidas gremiales intempestivas que dejan a miles de vecinos sin servicios; cuando atacamos los espacios públicos que son de todos, cuando los gobiernos se vuelven insensibles a los problemas de la gente. Estas son situaciones que van debilitando los vínculos y rompiendo los límites. Las elecciones pasadas nos mostraron la fragmentación política. Los saqueos, la violencia social. Son demasiadas evidencias y mensajes que envía nuestra sociedad y que la dirigencia de todo tipo y color deberá interpretar para buscar rápidamente un camino común, priorizando los intereses de nuestra gente, dejando de lado las peleas sectoriales, poniendo a buen resguardo nuestras pasiones, y llevando racionalidad a un colectivo social que está descreído, tiene desconfianza, pero necesita vivir en paz.Por eso, a partir de esta semana, tenemos que ser capaces de encontrar espacios para debatir qué nos pasa, sin echarle la culpa a nadie y con una clara vocación constructiva. Este puede ser el puntapié para una reunión del Consejo Económico y Social Municipal al que convocaremos en las próximas horas.