El control de los ciudadanos marca la diferencia
La clave para liderar la competitividad está directamente relacionada con las exigencias de la sociedad civil a su Estado.
Así lo explica María Cecilia Avramovich, investigadora del Iaraf, a la hora de explicar porqué la Ciudad de Buenos Aires se ubica en el primer puesto y en un nivel difícil de alcanzar para el resto de las provincias. Es cierto que tiene un buen nivel de ingresos propios, con 88 por ciento de autonomía fiscal (Córdoba tiene 38 por ciento). Eso le permite ser líder en inversión pública: gasta en salud 23 por ciento del total del gasto público, cuando Córdoba destina 10 por ciento. Pero la diferencia no está en su presupuesto, sino en las exigencias que tienen sus gobernantes."La Ciudad de Buenos Aires está en la mira de todo el país. Al gobernante lo están mirando y controlando todo el tiempo desde distintos lugares", explica.Para la economista, lo más importante para que el Estado alcance buenos niveles en la gestión pública es el control por parte de los ciudadanos. "Cuando hay ciudadanos que demandan a sus gobernantes que sean competitivos y controlan la administración pública, el que está al frente del Estado se ve en la obligación de ser eficiente", dice la economista.Al respecto, Avramovich explica por qué las provincias del noroeste argentino registran los menores niveles de competitividad. "En estas provincias se conjuga la responsabilidad de los gobiernos con la realidad de que los ciudadanos no le exigen a sus gobernantes" ser eficientes, señala la investigadora del Iaraf.

