El cambio es inevitable en Tucumán
Más allá del resultado, el sistema electoral eclosionó. El propio Manzur reconoció que no se puede seguir votando así.
Quienes tuvimos la oportunidad de ser testigos privilegiados y ajenos de las marchas de protestas que se realizaron en la capital tucumana, nos dejó la sensación que las movilizaciones populares tuvieron como objetivo exigir que se debía cambiar el sistema electoral provincial, más que modificar el resultado del amplio triunfo del oficialista Juan Manzur.
Más allá de este fallo previsible del máximo tribunal de justicia de Tucumán, lo que está claro es que cuando asuma el nuevo gobernador, su primera tarea será poner en marcha un proceso de discusión con la oposición para establecer un nuevo sistema electoral, que reemplace al amañado y complejo de "acoples", que lo consagró como gobernador.
Una herramienta que alimenta el clientelismo y puede generar violencia social.
Manzur ya reconoció que el próximo gobernador será elegido con otra herramienta electoral.
Es más, todo indica que será a través de la boleta única, el sistema que se instauró en Córdoba, luego de la crisis política que se generó en las elecciones de 2007, cuando Juan Schiaretti derrotó a Luis Juez, y el escrutinio definitivo se extendió por 48 días, con denuncias de fraude por parte de la oposición.
Los 25 mil tucumanos que se volcaron en las calles durantes varias jornadas, exigen un cambio en Tucumán.
Ya nada será igual luego de esas manifestaciones populares y espontáneas. Manzur será un gobernante que asumirá con evidente debilidad política, pero su fortalecimiento dependerá del cambio que impulse y que exige gran parte de la sociedad tucumana.

