El bloque del FPV, al borde de la ruptura
Evalúan dar libertad de acción para evitar la fractura. Recalde advirtió que habrá matices en las votaciones, pero que seguirán unidos.
Buenos Aires. El macrismo y sus socios radicales aguardarán hasta fin de este mes para distribuir los asientos que cada bloque tendrá en las comisiones de la Cámara Baja. Esperan ansiosos que, antes de que finalice febrero, se produzca la división de la bancada que reúne tanto a los peronistas ortodoxos que responden a los gobernadores como al kirchnerismo más duro que se identifica con la expresidenta Cristina Kirchner. En el oficialismo creen que entre 15 y 20 diputados que responden a caciques del PJ harán rancho aparte. De producirse esto, el bloque que conduce Héctor Recalde, que hoy tiene 95 diputados, perdería la condición de primera minoría de la Cámara Baja y le dejaría el puesto a Cambiemos, que entre el PRO, radicales, Coalición Cívica y aliados, llega a 90. Conscientes de esto, en el FPV están intentando evitar la fractura. Pocas horas antes de que se reúna mañana el Consejo Nacional del PJ para ponerle fecha a las elecciones internas, Recalde tiene previsto juntar a todo su bloque en el tercer piso de Diputados.Se estima que gran parte de los 95 legisladores serán de la partida, debido a que casi todos son consejeros nacionales del partido y estarán en Buenos Aires. Con este mitin, Recalde busca dar una señal de unidad para desalentar las expectativas de los popes legislativos de Cambiemos. Pero debido a que hay rumores de sobra en sentido contrario, ayer Recalde admitió que cuando se inicie el año legislativo, en marzo, se puede dar el escenario de que algunos diputados voten acompañando al Gobierno y otros, no. "El bloque no corre riesgo de romperse si algunos votamos a favor de algunas cuestiones y otros, no", razonó el abogado laboralista. "En el peronismo, siempre hubo matices, lo importante es debatir y por eso la última reunión del bloque duró cuatro horas", explicó. Entre los que están tendiendo puentes para evitar la fractura se cuenta el exgobernador sanjuanino José Luis Gioja, quizás el peronista más respetado por sus pares en la Cámara Baja. No por nada, su nombre suena para presidir el PJ nacional. En esta posición componedora están también legisladores más identificados con el kirchnerismo, como el mendocino Guillermo Carmona y el formoseño Luis Basterra (vicepresidente del bloque). Todos entienden que sólo la unidad le dará fortaleza al PJ-FPV como principal partido de la oposición. Sin embargo, hay un grupo de legisladores que mantienen diálogo fluido con el macrismo y que no están conformes con el manejo de la bancada del FPV, donde La Cámpora tiene enorme predicamento. Según el PRO, entre los 15 o 20 legisladores que podrían dar el salto y romper el bloque hay hombres y mujeres que responden al gobernador salteño Juan Manuel Urtubey, como Pablo Kosiner (exnúmero dos de Juliana Di Tullio hasta diciembre pasado), el exgobernador riojano Luis Beder Herrera, dirigentes correntinos como Carlos Rubín, el jujeño Guillermo Snopek y el dirigente sindical Alberto Romero (Uocra bonaerense). Peronismo territorial Entre las versiones que circulan por los pasillos del Congreso, todos estos nombres suenan como posibles jefes de bloque del peronismo "territorial". Pero desde la bancada que comanda Recalde se salió al cruce de estas versiones, e indicaron que en las tres reuniones de bloque que hubo desde que asumió Mauricio Macri, estos diputados dieron el debate interno. Por eso, la expectativa ahora está puesta en ver qué posición toman mañana, si asisten a la reunión de bloque. Si la convocatoria de Recalde es inferior a la de otras oportunidades, el macrismo tendrá el camino más despejado para meter presión a través de los gobernadores, que negocian con la Casa Rosada obras, ayuda social y una nueva discusión de la coparticipación. Cámara Alta En el Senado, el panorama es al revés que en Diputados, ya que el bloque no es conducido por el "cristinismo". Sin embargo, el jefe de la bancada, Miguel Pichetto, ya recibió un aviso de rebeldía cuando 15 legisladores identificados con la expresidenta Cristina Fernández salieron a repudiar los 2.000 despidos de la Cámara Alta, medida que él le había convalidado a la vicepresidenta Gabriela Michetti. Este no es un tema menor para el rionegrino, ya que se ofreció ante la Casa Rosada como negociador de un paquete de leyes que necesita el Gobierno (el fin del "cerrojo" para poder pagarle a los holdouts , la creación de un agencia contra el crimen organizado, los pliegos de los jueces para la Corte) a cambio de fondos fijos que les den horizonte de gobernabilidad a las provincias del PJ.

