Duhalde sobre De la Sota: Es un duro golpe para la política argentina
Complementaba su capacidad con simpatía. Era decidido: cuando se plantaba, se plantaba.
Los inicios de mi relación con “el Gallego” se enmarcaron en una disputa electoral. El primer acercamiento fue allá por 1988, cuando se llevaron adelante las internas abiertas del peronismo, en las que se definieron los candidatos para las presidenciales. Nos conocimos para medirnos en las urnas: las fórmulas eran Antonio Cafiero- José Manuel de la Sota y Carlos Menem-Eduardo Duhalde.
Pero aquel no fue un enfrentamiento personal, sino el puntapié para una extensa relación. A partir de ese momento, mantuvimos permanentes charlas y compartimos proyectos.
En las anteriores elecciones presidenciales, amigos en común me comentaron que De la Sota tenía interés de dar pelea.
Siempre le dije que si quería llegar a la Casa Rosada, tenía que venir al Gran Buenos Aires para hacerse conocer. Y cuando supe de su interés, me comuniqué con él para insistirle: “Hay que hacer la de Menem, recorrer, recorrer y no cansarse de recorrer”.
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Y le prometí que si se largaba para la presidencia, yo lo iba a ayudar en la provincia de Buenos Aires. Incluso, en ese entonces le organicé un encuentro en San Vicente con 200 dirigentes bonaerenses, pero a último momento tuvo dificultades y no pudo venir.
Sin duda, si “el Gallego” hubiera llegado a la Casa Rosada, su gobierno hubiera tenido el mismo tinte de sus gestiones al frente de la provincia de Córdoba. Era muy trabajador, siempre arriba de los problemas. Tenía esas características, y por eso no es casual que haya estado tanto tiempo en la primera fila en su provincia, punteando. Eso requiere una personalidad determinada.
Además, complementaba su enorme capacidad con una simpatía muy notoria. Era un hombre muy atractivo. Y eso para la política sirve mucho. Pero también era muy decidido: cuando se plantaba, se plantaba. Tuvo una vida muy interesante.
“El Gallego” se diferenciaba también por sus grandes convicciones; eso es obvio y lo reconocía la mayoría de los dirigentes del justicialismo. Y nadie duda tampoco de que era uno de los dirigentes más experimentados.
Su partida generó un gran pesar. Se fue un hombre que hizo historia en el justicialismo y su ausencia es un golpe para la política argentina.
* Expresidente de la Nación

