Mercados. Dólar: todos lo ven “planchado”, pero arman previsiones

El Gobierno dice que tiene cómo controlarlo y los analistas convalidan esa expectativa. Pero la Casa Rosada blindó los pagos de deuda y los inversores siguen demandando coberturas.

10 de julio de 2026 a las 03:50 p. m.
Dólar: todos lo ven “planchado”, pero arman previsiones
El dólar estará bajo la lpa en las próimas semanas.

El gobierno nacional y los analistas económicos creen que el dólar se mantendrá bajo control, incluso en el exigente año electoral 2027, pero el temor a una nueva zozobra como la de 2025 –que mantiene leves latidos- fuerza el armado de planes de contingencia.

Así lo entendió la Casa Rosada que en la búsqueda de anticiparse a posibles problemas presentó con un semestre de anticipación el plan para pagar todos los vencimientos del año próximo.

Entre los economistas, el consenso es que, salvo una masíva corrida por miedo al resultado de las presidenciales, el equipo económico tiene las herramientas para no sufrir con el tipo de cambio.

Así quedó reflejado en el último informe de Expectativas de Mercado que presentó el Banco Central, el cual concentró la opinión de 32 consultoras que actúan en el mercado local y 12 entidades financieras.

Los especialistas señalaron que esperan (en promedio) que el dólar (mayorista) cierre julio en $ 1.482 (por debajo del último cierre $ 1.488), lo que supone que la reciente escalada se frenará. Con relación al informe de junio, hubo una corrección al alza en el precio de $ 34,8, lo cual demuestra que el reciente salto también los sorprendió.

Para fin de agosto, los agentes de mercado lo estimaron en $ 1.513, lo que equivale a un aumento de 2%, lo cual simula un movimiento muy parecido a la inflación. La variación del costo de vida, reflejada en el estudio del Central, se mantiene estable en la zona de 1,8% y 1,9% hasta fin de año.

Para el final de 2026, el precio del dólar lo ubican en $ 1.673, lo que implica un avance de 12,8% en la segunda mitad del año, que es consistente con la inflación esperada.

Cuando les preguntaron cuánto valdrá el dólar a un año vista, el resultado fue $ 1.805, o sea un 21% más.

Estas proyecciones muestran que, en principio, la estabilidad macroeconómica estaría garantizada.

“Los depósitos en U$S aumentaron en junio U$S 479 millones, luego de la baja en mayo U$S 44 millones. Suman U$S 2.356 millones desde inicios de año y alcanzan un stock de U$S 39.362 millones, señal de que la dolarización de carteras se mantiene dentro del sistema (depósitos u otros instrumentos dolarizados)” opinó un estudio de la consultora LCG.

Esto quiere decir que más allá de algunos movimientos que pueden provocar incertidumbre, cuando las personas o las empresas compran dólares, los dejan en el sistema financiero.

Este es un dato seguido con especial atención, dado que una reversión de este comportamiento sería una primera señal de un inicio de un proceso dolarizador con fuga (al colchón) y pasará a ser esencial en los próximos meses.

El programa financiero anunciado en las últimas horas lo que busca es mostrarles a los inversores, con especial foco en el mercado interno, que Argentina no tendrá un problema de escasez de dólares.

Además de la explicación oficial, para convalidar este escenario hay dos datos clave a tener en cuenta: la creciente oferta de divisas del sector energético (que no se detendrá) y la firme expectativa de que la campaña agrícola 2026/2027 sea tan exitosa como la actual, lo cual deriva en un mayor ingreso de dólares.

No obstante, pese a que la mayoría de los indicadores son favorables, la sensación es que la economía argentina nunca está lo suficientemente blindada antes de un período electoral. Si bien la cifra puede variar de acuerdo al período que se tome, en la previa al 2025 el proceso de dolarización alcanzó a, por lo menos, US$ 20.000 millones, lo cual, en caso de repetirse el mismo comportamiento colocaría nuevamente bajo estrés el mercado cambiario y las reservas del Banco Central. En los primeros cinco meses de este año, las compras de particulares ya superan los US$ 12.000 millones.

Además, existen algunos puntos del plan anunciado que obligan a poner un asterisco al optimismo. Por ejemplo, la consultora Adcap advirtió que para 2027 se espera que el Tesoro compre U$S 5.000 millones, pero además el Banco Central deberá comprar U$S 9.000 millones para pagar los Bopreal, lo cual generará una presión poco conveniente sobre el mercado de divisas.

En similar sentido se pronunció Invecq: “Si bien el programa aporta una hoja de ruta clara para los próximos dos años, su cumplimiento descansa sobre supuestos ambiciosos de financiamiento y compras de divisas, lo que exige mucho del balance cambiario, en particular si se tiene en cuenta también el programa financiero del BCRA y la meta de acumulación de reservas acordada con el FMI”.

En consecuencia, si bien los fundamentos lucen consistentes, el resultado final quedará en manos de los argentinos y su tendencia a buscar refugio en el dólar, aunque la evidencia indique que no es un buen negocio.

Por otro lado, el Banco Central también ofrece señales de que no quiere ser sorprendido. En las últimas ruedas se mantuvo activo tanto en el mercado de futuros como en el de bonos para evitar que el tipo de cambio se vaya mucho más allá de los $ 1.500.

Esta intervención fue necesaria porque, más allá de que los números financieros cierran, el mercado siempre quiere cubrirse de algún evento inesperado con instrumentos dolarizados. El “por las dudas” todavía manda.