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Disputas detrás del anuncio

La elección de los futuros jefes de la PFA pone al descubierto, también, las tensiones en el interior del Ministerio Público Fiscal.

10 de febrero de 2015 a las 12:01 a. m.
Disputas detrás del anuncio

Detrás del anuncio sobre la conformación de la jefatura de la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA) es posible advertir cómo es la actual puja de poder en torno al aparato de seguridad oficial. Una historia de intrigas internas que comenzó a escribirse hace ya algunos años y que tiene a personajes bien definidos.Berger es un hombre que responde al actual número uno de la Policía Judicial, Federico Storni. El máximo mandamás de esta fuerza logró reconvertir en poder una situación que se le presentaba como contraria en marzo de 2014, fecha en que asumió como fiscal General de la provincia Alejandro Moyano.Storni ya estaba en el centro de las miradas desde febrero del año pasado.Cuando De la Sota anunció la creación de la FPA también se diagramó una nueva estructura jerárquica para la Policía Judicial, plan que no contemplaba en un principio a su actual jefe, según coincidían en aquel tiempo diferentes fuentes judiciales y gubernamentales.Pero como siempre ocurre en estos campos, la última palabra no estaba escrita. Storni hoy aparece como una persona tan influyente en la Fiscalía General que un hombre de su máxima confianza terminó ungido para ocupar un cargo por demás sensible.Mientras tanto, la elección del número dos, Salcedo, también tiene una lectura propia.En Jefatura nadie duda en señalarlo a este comisario inspector del grupo Eter de la Policía provincial como un "amigo" y "brazo derecho" del exjefe de Policía y exministro de Seguridad Alejo Paredes, eyectado de las ligas políticas por el "narcoescándalo" de mediados de 2013.Aunque Paredes se ha encargado de reiterar, por lo bajo, que ya no tiene nada que ver con la diagramación de la seguridad de la Provincia, el nombramiento de Salcedo deja traslucir que ese "retiro" en la práctica no sería tal.Al mismo tiempo, la puja histórica entre Paredes y el exjefe de Policía Ramón Frías –quienes hace tiempo vienen librando una guerra fría por el control de Jefatura a través de sus laderos de confianza– hoy empezaría a mostrar una suerte de empate.Mientras Paredes pone un pie en la FPA (bajo la órbita judicial, vale aclararlo), Frías continúa, con Julio Suárez como jefe de la Policía provincial, monitoreando la Central de Colón y Santa Fe.Pero estas no son las únicas conclusiones.La elección de los futuros jefes de la PFA pone al descubierto, también, las tensiones en el interior del Ministerio Público Fiscal.El fiscal General Alejandro Moyano, quien en los papeles es el que debe proponer a la Unicameral los candidatos para comandar la nueva fuerza antinarcóticos, hace meses que ya había elegido a otro hombre, quien a último momento quedó fuera de juego por decisión del gobernador. Se trata de un fiscal de Instrucción que ya había diagramado diferentes ideas para poner en práctica una vez que lo nombraran.El desaire a Moyano, que debió agachar la cabeza y consensuar otros nombres, hace que hoy varios se pregunten sobre quién tiene el poder real en el Ministerio Público Fiscal.