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Discurso a tono con la época, con mensajes para afuera y adentro

Los elogios para De la Sota, el vínculo con Macri y Mestre y la vindicación a organismos de derechos humanos. En esas tres claves está la gobernabilidad que imagina Schiaretti, con una Legislatura que no le traiga problemas.

11 de diciembre de 2015 a las 12:01 a. m.
Discurso a tono con la época, con mensajes para afuera y adentro
Optimismo. Sin anuncio de medidas, Schiaretti auguró buenos tiempos para el país y para Córdoba (Ramiro Pereyra/La Voz).

Posicionarse para afuera, incluso de la provincia; mostrar fortaleza para adentro, con mensajes a la interna peronista. Juan Schiaretti apeló a una breve alocución para asumir como nuevo gobernador de Córdoba, en un contexto muy distinto a 2007, con un discurso a tono con el nuevo estilo político nacional. Para afuera, aportó la definición de "peronismo republicano" en busca de empezar a tallar en esas aguas turbulentas en las que se sumerge el justicialismo nacional al pasar a ser oposición.El peronismo, en su rol de oposición nacional, ha escrito páginas bastante poco republicanas en la historia argentina, al menos de la restauración democrática para acá.Con el nuevo escenario político, Schiaretti será el gobernador de la provincia más grande en manos del justicialismo y eso le da un juego nacional que no tuvo en su primer mandato. El elemento para tener en cuenta es que la proyección hacia el país del PJ cordobés parece estar en manos de José Manuel de la Sota, que ya dejó claro que quiere volver a ser candidato presidencial en 2019. En su mensaje inicial, Schiaretti se plantó en aquellas diferencias con el kirchnerismo que se iniciaron en los albores de su primer mandato (marzo de 2008) con el conflicto del campo y que signaron la relación entre el Gobierno provincial y la Nación en los últimos años. A tono con ese contundente pronunciamiento cordobés en las urnas en contra del candidato oficialista en las presidenciales, al que el nuevo gobernador miró con simpatía en su momento, Schiaretti fue enfático en su rechazo al saliente proyecto gobernante nacional.En ese contexto, el flamante gobernador dejó sentada su sintonía con el también flamante presidente Mauricio Macri, con quien tiene una antigua relación personal."Trabajo conjunto", fue la definición de la relación Nación-Provincia que viene, a diferencia de lo que ocurrió durante los últimos años.Sobre las charlas que tuvo con Macri y sus recorridas por distintos países del mundo en los últimos meses, el nuevo mandatario se asentó para repetir que vienen "mejores tiempos" y augurar un ambicioso plan de obras en la Provincia.Al posible regreso del crédito internacional, hay que sumarle el reintegro del 15 por ciento de coparticipación dispuesto por la Corte en plena transición nacional y las promesas de Macri de normalizar la relación con Córdoba.Así y todo, Schiaretti no dijo una sola palabra de aquellas promesas de campaña de eliminar la Tasa Vial y el diferimiento de aumentos a los jubilados, para cumplir las cuales había pedido, antes de asumir, 120 días de plazo. Tono y aliados Para enfatizar sus diferencias con lo que planteó el kirchnerismo en la escena nacional, Schiaretti resaltó su respeto por pluralidad de ideas, libertad de prensa, división de poderes e independencia del Poder Judicial, además de su rechazo a "las tentaciones autoritarias". Además, resaltó su relación política y personal con su antecesor, al que le agradeció recibir una provincia "ordenada y en marcha hacia el futuro". Continuidad sin facturas públicas.Tuvo, asimismo, un párrafo para el intendente de Córdoba, Ramón Mestre, quien apenas una hora antes había ratificado la relación con el nuevo titular del Centro Cívico, como la había tenido en los anteriores cuatro años con De la Sota.El nuevo gobernador y el intendente reelegido se fueron juntos a la Casa Rosada, a saludar la llegada de Macri.El tono del discurso de Schiaretti también estuvo en sintonía con el que después pronunció Macri, en el sentido de sendos llamados a la unidad, el diálogo y la tolerancia. En el caso del nuevo gobernador, incluyó guiños para diluir a la ya desdibujada oposición legislativa, porque no sólo su afinidad con Macri y Mestre condiciona a los parlamentarios provinciales seguidores de ambos, sino que hubo claras señales hacia el peronismo y hacia los kirchneristas integrantes de organismos de derechos humanos, que componen el bloque de lo que fue Córdoba Podemos. Sano y salvo Pero hubo un párrafo del discurso de alto impacto, y pareció expresar un mensaje mucho más para adentro que para afuera. Fue cuando Schiaretti habló de su "fortaleza" y su "salud". "No me falta salud para cumplir con estos compromisos", dijo textualmente, después de que rumores y versiones sobre sus condiciones físicas dieron vuelta de las maneras más desopilantes y extremas desde la campaña provincial para acá.Quizá no por casualidad, antes de hacer esa referencia el nuevo gobernador citó por única vez a su compañero de fórmula y nuevo vice, Martín Llaryora.El discurso estaba escrito. Su nuevo mandato recién empezaba.