Deuda para crecer, no para prolongar lo insostenible
El acuerdo establece el monto consolidado de la deuda en 9.700 millones de dólares al 30 de abril de 2014.
El Gobierno anunció el alcance de un acuerdo con el Club de París, una de las asignaturas pendientes para normalizar el acceso a los mercados voluntarios de crédito, tanto para el sector público como para el privado. El acuerdo establece el monto consolidado de la deuda en 9.700 millones de dólares al 30 de abril de 2014. El período de pago tiene un mínimo de cinco años y un máximo de siete años, dependiendo del monto de inversiones provenientes de los países miembros del Club. El arreglo alcanzado incrementará, en promedio entre 2014 y 2019, un 22 por ciento la cuenta de servicios de la deuda a pagar, en moneda extranjera.Se trata de una buena noticia, cuyo impacto a futuro dependerá de cómo se actúe en torno a otros factores que todavía resultan materia pendiente en la economía argentina. Llegamos a este punto con una serie de problemas que volvieron insustentable al modelo económico aplicado en la última década, entre los que se destacan: el atraso cambiario y los problemas generales de competitividad; el déficit fiscal y la inflación; las distorsiones de precios relativos en general y en la energía en particular, con la consecuente pérdida del autoabastecimiento energético. Además, las autoridades habían decidido prescindir del financiamiento externo, pero ante el creciente déficit fiscal, recurrieron al uso de las reservas del Banco Central y a la emisión excesiva de dinero, que condujeron al viejo problema del estrangulamiento en la balanza de pagos.
Esta vez
El arreglo con el Club de París en principio permitirá volver a financiarse en los mercados externos, al Gobierno y a privados, especialmente en materia de obras de infraestructura. También incidirá en la posibilidad de volver a emitir deuda en general en los mercados financieros mundiales.
Si se lo hace sin solucionar los problemas fundamentales de la economía antes enunciados, sólo servirá como tubo de oxígeno para prolongar la vida de un enfermo por sus excesos. Si se lo aprovecha junto a un programa que devuelva credibilidad a la política económica y a las instituciones en general, bajando la inflación y mejorando la competitividad a largo plazo, será una inmejorable oportunidad para mejorar la infraestructura social y productiva.
El sistema productivo y todas las regiones del país necesitan grandes inversiones que ayuden a mejorar la competitividad de la producción y la calidad de vida de la población.
Si el arreglo con el Club de París se agrega a una serie de decisiones que vuelvan sustentable a la economía local, resultará en una gran oportunidad para desarrollar una Argentina productiva y federal. Si, en cambio, se trata sólo de un hecho aislado que aprovecha una nueva ventana de financiamiento internacional para cubrir baches en un sector público ávido de fondos (y de dólares), resultará en otro experimento frustrante. Que esta vez prime la responsabilidad.
*Presidente de Ieral, F. Mediterránea

