Compartir
Política

Menos aire. Cómo se deterioraron las cuentas de Córdoba en 2025: ingresos, gastos, deuda, todo

Aunque cerró el año con superávit, el deterioro del ahorro corriente, el crecimiento del gasto más que los ingresos y una mayor dependencia del endeudamiento muestran que la crisis golpea más fuerte y debilita la solidez del esquema.

06 de abril de 2026, 20:31
Cómo se deterioraron las cuentas de Córdoba en 2025: ingresos, gastos, deuda, todo
Martín Llaryora, gobernador de Córdoba.

El resultado fiscal de la Provincia de Córdoba siguió siendo positivo en 2025. Sin embargo, detrás de ese dato, que a primera vista podría interpretarse como una continuidad del equilibrio que pregona el “cordobesismo” desde hace años, aparece un cambio importante: la crisis económica sostenida del país hizo que el margen se redujera, y de manera cada vez más notable.

Cuando se mira la información consolidada, es decir, no sólo la administración central sino el conjunto del sector público (con las empresas públicas y las de mayoría estatal incluidas), se observa que las cuentas se deterioraron en términos reales el año pasado.

El superávit se achicó, el ahorro corriente perdió fuerza y el gasto creció por encima de los ingresos.

Lo que entra

De acuerdo con el consolidado de la Administración Pública No Financiera (APNF), los ingresos totales del Centro Cívico pasaron de $ 7,97 billones en 2024 a $ 11,85 billones en 2025. Eso implica un aumento nominal del 48,7%.

Si se descuenta la inflación promedio del año (46,7%, según IPC Córdoba), el crecimiento real es prácticamente nulo. Un buen primer semestre, una pésima segunda parte.

Dentro de esos ingresos, el componente principal sigue siendo el tributario (los patrimoniales, Ingresos Brutos y la coparticipación de IVA y de Ganancias).

Los ingresos no tributarios, por su parte, mostraron una dinámica mucho más acelerada, duplicándose en términos nominales entre 2024 y 2025.

Esto muestra que la recaudación de tasas y de fondos crecieron porque la Provincia, desde que asumió Martín Llaryora, busca compensar por ahí, en parte, los problemas de ingresos por impuestos.

Lo que sale

Siempre en la APNF, el gasto total pasó de $ 7,59 billones en 2024 a $ 11,80 billones en 2025. El incremento fue del 55,4% nominal, es decir, que subió seis puntos por encima de la inflación promedio del período. En términos reales, eso implica que el gasto efectivamente creció.

La presión principal proviene del gasto corriente, que se expandió de $ 6,42 billones a $ 10,53 billones, con un salto del 64% nominal (alrededor de 11% por encima de la inflación).

Dentro de ese rubro, el gasto en personal continuó siendo el principal componente en volumen, pero no fue lo que más creció (59% nominal). Las transferencias corrientes subieron un 51% nominal y los servicios y gastos operativos, 64%.

Todos estos números muestran que, aunque se sostiene el superávit, los gastos operativos del Estado provincial avanzan a un ritmo superior al de sus ingresos.

Resultado

El impacto de esta dinámica se ve en el resultado fiscal. En la APNF, el superávit financiero pasó de $ 381.568 millones en 2024 a apenas $ 54.075 millones en 2025. La caída es del 86% en términos nominales y, si se ajusta por inflación, implica prácticamente la desaparición del margen fiscal.

El deterioro también se observa en el resultado económico (es decir, el ahorro corriente), que bajó de $ 1,44 billones a $ 1,09 billones. Es una caída nominal de más de $ 345.000 millones, que en términos reales se profundiza más.

El resultado económico positivo es clave porque permite al Estado financiar su funcionamiento y su inversión sin recurrir a deuda. Cuando el ahorro corriente cae, el equilibrio pasa a depender de otras fuentes.

La historia completa

La APNF muestra el resultado de la administración central más los organismos descentralizados (agencias, entes), pero no incluye el funcionamiento del Apross y de las empresas públicas o sociedades anónimas con mayoría accionaria de la Provincia. Para ver el cuadro completo, hay que mirar el Sector Público No Financiero (SPNF). Ahí aparecen diferencias importantes.

Cuando se consolida todo el sector público, en el SPNF se ve que los ingresos totales pasaron de $ 9,74 billones en 2024 a $ 14,85 billones en 2025 (+52% nominal). Los gastos, en cambio, crecieron más: de $ 8,90 billones a $ 14,51 billones (+63% nominal).

El resultado financiero también muestra ese deterioro. El superávit pasó de $ 832.487 millones en 2024 a $ 331.061 millones en 2025. Es una caída de más del 60%.

Donde aparece una diferencia sustancial entre ambas formas de leer los números es en la inversión en obra pública.

En la APNF, el gasto de capital creció muy por debajo de la inflación (apenas 8,6% nominal), lo que implica una fuerte caída en términos reales. Dentro de ese rubro, la Inversión Real Directa (IRD) (que refleja la obra ejecutada) también perdió peso.

En cambio, cuando se mira el SPNF, el panorama cambia: el gasto de capital pasó de $ 886.127 millones a $ 1,40 billones (+59% nominal).

Esto implica que, en términos reales, la inversión total del Estado provincial aumentó respecto de 2024.

La diferencia está en el canal que se usó para su ejecución. Una parte importante de la obra pública se materializó a través de empresas (como Epec y Caminos de las Sierras) y no directamente desde el presupuesto central. La IRD, en el consolidado, creció en línea con esa dinámica (alrededor de 58,5% nominal), aunque perdió peso dentro de la administración central.

Deuda

Con un ahorro corriente en retroceso, la Provincia recurrió a toma de deuda. En 2025, las fuentes financieras netas crecieron un 28% en el SPNF, hasta $ 1,77 billones. De ese total, $ 1,29 billones fue endeudamiento público, la mayor parte títulos públicos y préstamos de organismos internacionales.

Un cambio importante respecto de 2024 aparece en el uso de las aplicaciones financieras, es decir, en cómo la Provincia destinó los recursos obtenidos por financiamiento.

En 2025, más de $ 513.000 millones se destinaron a la amortización de deuda, un 51% más que el año anterior. En paralelo, los recursos volcados a inversiones financieras (colocaciones, depósitos o aportes a fondos) se redujeron en términos nominales y cayeron con fuerza en términos reales.

En 2024, en un contexto de tasas elevadas, la Provincia había destinado más de $ 800.000 millones a estas colocaciones para evitar que los pesos se licuaran con la inflación. En 2025, ese monto se redujo, no sólo por el cambio en el escenario financiero, sino principalmente por la menor disponibilidad de excedentes.