Después del alza de los mercados
Con el resultado electoral, el país comenzó a crucificar falsos apotegmas económicos instalados en los últimos ocho años por el kirchnerismo, que llevaron al estancamiento y a la conocida dilapidación de las reservas.
Con el resultado electoral, el país comenzó a crucificar falsos apotegmas económicos instalados en los últimos ocho años por el kirchnerismo, que llevaron al estancamiento y a la conocida dilapidación de las reservas. Sin embargo, cuando pasen los festejos quedará en la economía un largo camino de conflictos y tensiones cuya administración dependerá del presidente electo, pero también de las últimas maniobras del Gobierno que se retira.Esa ruta de problemas, en la que se destaca antes que nada la falta de divisas, puede resumirse en varios escenarios.El primero llega hasta el 10 de diciembre, fecha de traspaso del mando, para la cual faltan todavía 13 jornadas hábiles; es decir, con el sistema financiero, industrias y comercios en plena actividad.Hoy mismo, por ejemplo, es posible que los mercados interpreten el cambio de clima con una fuerte suba de títulos y acciones, motorizada por el ingreso de capitales que, en un sistema chico como el argentino, mueve el amperímetro.El valor del dólar estará también en esa conversación cortoplacista. Quince pesos por unidad es un número de confluencia entre el paralelo y el contado con liquidación. Todo lo que "devalúe" el Gobierno hasta el 10 achicará la brecha.Son también días calientes, por ejemplo, para el sector público y las empresas que deben juntar plata para sueldos de diciembre y medio aguinaldo.Hecho el traspaso, vendrán decisiones que dominarán el primer semestre de 2016. Los bancos internacionales ya trabajan por un acuerdo con los holdouts que facilite a Macri el acceso a los mercados de capitales. Pero el kirchnerismo tiene cosas que decir, porque hay leyes que lo impiden.Con el anunciado recorte de retenciones y alguna mejora cambiaria, exportadores y campo están prestos para volcar 20 mil millones de dólares. Es difícil que gotee algo de esa billetera antes de que se vaya Cristina. En esa etapa, entrarán, asimismo, las primeras decisiones vinculadas con los subsidios tarifarios y con la necesidad de mantener vivo el consumo, estrategia rendidora en lo político. Luego vendrán las reformas de largo plazo. Después de que vuelen los mercados, comienzan los verdaderos desafíos.

