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Después de Argentina

En vista de los convenios de Argentina con inversores directos y el Club de París, sospecho que lo más probable es que acuerden.

20 de junio de 2014 a las 12:01 a. m.
Anna Gelpern (*)
Después de Argentina

¡Listo! La Corte Suprema de Estados Unidos bajó la cortina de la obra teatral del pari passu y, al mismo tiempo, rechazó la apelación argentina para limitar el alcance de la búsqueda de información (sobre activos embargables, por ejemplo) de acreedores con juicios a su favor. Aún no sé cuánto la voy a extrañar.

Mientras, acá van dos listas: “así que” y “qué sigue”.

Así que:

Los gobiernos que traten de reestructurar contratos de deuda con ley de Nueva York tienen menos margen para amenazar con un default. Porque ahora un gobierno con cláusula de pari passu en sus deudas corre el riesgo de que los acreedores que rechacen sus ofertas de canje traten de bloquear pagos a los acreedores que las acepten. Estos últimos planificarán también de acuerdo con eso.

Los proveedores de servicios de los mercados financieros –clearing, bancos, fideicomisarios y agentes fiscales– son ahora agentes de ejecución de deudas soberanas. Cualquier intermediario que haga negocios con un gobierno en default sabe que podrá recibir órdenes y citaciones que apuntarán a activos y actividades del soberano.

Los acreedores tienen una herramienta prometedora para sancionar a un soberano que "defaultee", aunque no para cobrar lo que le deben. Como tratar con un soberano en esta situación será un dolor de cabeza para cualquiera, muchos van a tratar de evitarlo o le van a cobrar más. El resultado es un boicot efectivo. Se hace tan costoso para un soberano vivir una vida financiera normal fuera de los límites del mercado que vale la pena.

El régimen del manejo de deudas soberanas se basó más en la inmunidad soberana que en la posibilidad de quiebra de un país soberano. Argentina y el fondo NML han puesto a prueba los límites de este régimen y lo han sacudido un poco. Será interesante ver cómo se adapta el régimen.

Qué sigue:

Argentina y NML seguirán peleando ante el juez Griesa, que ya se hartó de Argentina y quiere pasar a otra cosa. Pero las implicancias para los demás son sólo moderadamente interesantes. Argentina puede llegar a "defaultear" toda su deuda para no pagarle a NML, como amenazó hacer. También puede tratar de poner de moda una alternativa de pago, aunque los riesgos para los bancos y abogados que intervengan son considerables. El resultado es, en última instancia, una función de la política doméstica, análisis que dejo para la prensa argentina. En vista de los convenios recientes de Argentina con inversores directos y el Club de París, sospecho que lo más probable es que acuerden. De todos modos, dudo que puedan acordar sólo con NML y sus colitigantes. Cualquier trato implica que todos los holdouts sean llevados a la cama, lo que supone un acuerdo más cercano a 15 mil millones de dólares que a 1.500 millones. Esto tomaría tiempo, y Argentina –que tiene semanas, no trimestres– justo se ha quedado sin tiempo suficiente para una política que le permita salvar la cara. Eso puede elevar el riesgo de un default descuidado.

Los proveedores de servicios financieros van a adaptar sus contratos y políticas para limitar el riesgo de quedar atrapados en otro lío al estilo Argentina. Podrían exigir más cláusulas indemnizatorias de gobiernos y acreedores, pero estas no serían muy útiles cuando el Gobierno esté en default. El mejor camino es rechazar el manejo de contratos que los expongan a riesgos de litigio. Y tener claros procedimientos de salida para cuando el riesgo se materialice.

El FMI y los gobiernos del Grupo de los 7 tendrán que repensar su confianza en la inmunidad soberana para lograr reestructuraciones de deuda. Mi pálpito es que el eje de todo tendrá lugar en el frente de las reformas de contratos –pari passu y cláusulas de acción colectiva–, no en el de las quiebras soberanas. El FMI está forzado a salir dentro de poco tiempo con alguna propuesta de reforma de contratos.

Los tribunales en el Reino Unido, Bruselas y demás están en un aprieto. No están atados por las decisiones de Estados Unidos, pero no pueden ignorar el hecho de que la más alta corte de Estados Unidos ha bendecido una interpretación de contratos y un remedio que puede entrar en conflicto con su propia jurisprudencia o, en el caso de Bélgica, con la legislación que sirve de escudo a Euroclear (compañía que arbitra y es depositaria de títulos y valores en Europa).

Al final, las ramificaciones completas de la crisis y el default de Argentina están llegando al foco. Todavía habrá ruido alrededor del levantamiento de la medida cautelar y el alcance de la orden judicial, pero ya tenemos un atisbo del mundo de las deudas soberanas después de Argentina.

Este mundo está lleno de incertidumbre, tal vez más que desde inicios de la década de 1990. Pero también está cargado de oportunidades para participantes del mercado y el establishment político para desarrollar un régimen de manejo de deudas soberanas más funcional, uno que no se base tanto en contratos no ejecutables.

Mientras, quienes quieran encontrar una buena noticia para Argentina deberán contener su aliento mientras se desarrolla la Copa del Mundo.

(*)  Universidad de Georgetown. Profesora de leyes, especializada en contratos de deuda; es con frecuencia citada en medios financieros internacionales acerca del "default" argentino. Este artículo se publicó originalmente en www.creditslips.org.