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Desafíos y contextos diferentes para Macri, Schiaretti y Mestre

En el equipo del nuevo presidente admiten que se viene con comienzo duro. El gobernador electo parece tener un contexto más favorable. El intendente se juega a una pelea riesgosa.

09 de diciembre de 2015 a las 12:01 a. m.
Desafíos y contextos diferentes para Macri, Schiaretti y Mestre

Desafíos diferentes. Contextos políticos y sociales distintos. Necesidades y urgencias dispares. Pero tal vez, los tres atados a la misma suerte.

Mañana es el recambio en la Nación, la Provincia y la ciudad de Córdoba.

Sin duda, sobre el cambio de signo político en el país, además por ser la administración central la que termina condicionando el desenvolvimiento de los gobiernos locales. Nación Mauricio Macri encara el desa fío de un cambio de ciclo político con un escenario coyuntural complejo. En el equipo del presidente electo imaginan unos primeros meses duros, con conflictividad, pujas sectoriales y dificultades económicas, en especial por la inflación heredada.El presidente electo no tiene claro con cuánto respaldo contará para pasar esa etapa inicial, en un escenario donde el fin de ciclo se da sin una imagen por el piso de los que se van, como ocurrió en otros recambios.Está claro cómo se quieren parar Cristina Fernández de Kirchner y los suyos en la oposición (que empezaron a ejercer aún antes de abandonar el poder), pero lo que no es tan claro es qué nivel de aliados sectoriales y sociales tendrá Macri para encarar esa primera parte de su administración, que las mismas autoridades entrantes definen como complicada.Los interrogantes sobran, tanto en lo político como en lo económico: la consolidación de la coalición gobernante, el o los liderazgos del peronismo y su posición como oposición, la conducta de factores de poder como empresarios, sindicalistas y otras corporaciones, entre otros. Gobernar después de más de una década de un proyecto hegemónico será, a partir de mañana, un desafío mayúsculo. Provincia Juan Schiaretti vuelve a ser gobernador en un contexto completamente distinto de aquel en el cual llegó magullado en 2007. Fondos nacionales extra, posible regreso de crédito internacional para financiamiento de obra, sintonía con la Casa Rosada y una oposición provincial desdibujada configuran un panorama alentador para el sucesor de José Manuel de la Sota. Schiaretti ha repetido su receta de tener un gabinete conformado por su gente de mayor confianza, con su círculo de confianza chico y los incondicionales en los puestos clave. El gobernador entrante le ha mandado una señal más que clara a su vicegobernador, Martín Llaryora, que tendrá un espacio acotado, incluso en la Legislatura que deberá presidir.La relación entre los mandatarios provinciales saliente y entrante pasa por un muy buen momento, a juzgar por cada una de las palabras pronunciadas por ambos. La duda es a futuro y pasa por saber cómo dirimirán la jefatura y liderazgo del peronismo cordobés, no sólo puertas adentro de la provincia, sino en su inserción nacional.De arranque, Schiaretti apostará a una relación aceitada con Macri. Tienen un vínculo personal desde hace muchos años, que han reflotado en sus últimos encuentros y conversaciones. Municipio Ramón Mestre asume su segundo mandato con una situación tensa por una doble complicación: su caudal de votos para lograr la reelección fue exiguo y el enfrentamiento con el gremio de los municipales está en el máximo nivel de virulencia desde que es intendente de la ciudad de Córdoba. Una cosa puede tener que ver con la otra. Es decir que Mestre busque el respaldo ciudadano que le escamotearon las urnas en la pelea con el impopular Suoem.La jugada parece ser riesgosa, porque el gremio conducido por Rubén Daniele no es un actor político convencional. No busca adhesiones, apoyos, solidaridades que no sean las de sus propios integrantes. Y la gente puede llegar a acompañar al intendente en la pulseada con los gremialistas hasta que la falta de prestación de servicios alcanza a un límite, que es el de responsabilizar al que manda (o debería mandar) de la carencia.Mestre ha salido a buscar apoyos políticos por todos lados. Y parece haber encontrado hasta en el propio juecismo, con quienes comparte el espacio del flamante oficialismo nacional: Cambiemos.Pero donde más se ha recostado el intendente es en su vínculo con el peronismo provincial. Tributó a Schiaretti el gesto de propiciar que no haya un solo bloque en la Legislatura de lo que fue Juntos por Córdoba (radicales, macristas y juecistas), aún a riesgo de provocar al nuevo presidente de la Nación, que quiere una representación parlamentaria provincial unificada. Y se mostró en varias de las inauguraciones de despedida con De la Sota.El peronismo ha sido clave para aprobar el controvertido ente que tendrá a su cargo las licitaciones de servicios públicos y algunas obras en la ciudad.