Del derecho mal habido al derecho adquirido
Es la tercera vez que la corporación de jueces y empleados judiciales nos engaña. La primera fue cuando un tribunal de conjueces falló a favor de jueces jubilados que no querían pagar el Impuesto a las Ganancias. Dieron por válido un argumento absurdo. Dijeron que obligar a un juez a pagar Ganancias es violar la intangibilidad de sus ingresos. Esa prevención constitucional de hace un siglo y medio era para evitar que los poderes ejecutivos esclavizaran a la Justicia manipulando el ingreso de este o de aquel juez. No tiene nada que ver con un impuesto que paga todo el mundo. Con ese criterio, tampoco deberían pagar IVA. (Shhh, no les demos la idea).La segunda vez que nos engañaron fue cuando la Corte nacional y las de cada provincia (por ejemplo, la de Córdoba) extendieron ese privilegio artificial y forzado a todos los empleados judiciales. Los empleados no ejercen la jurisdicción. Mucho menos les corresponde lo que ya es un exceso de los magistrados. Los supremos, como administradores de sus poderes, simplemente lo hicieron para ahorrarse problemas gremiales. Buenos patrones. Con plata ajena.Ahora hay un tercer engaño. El Congreso ordena que los nuevos jueces y empleados sí paguen Ganancias. O sea que, para el Congreso, pagar el impuesto no afectará la intangibilidad (que la Constitución, que nadie modificó, sigue garantizando). Ahora bien: si no afecta la intangibilidad de los nuevos jueces, entonces nunca afectó la de los viejos. Ergo, deberían pagar quienes hasta ahora no lo hacían. Sin embargo, se anticipa el argumento del derecho adquirido para mantener el paraíso fiscal de jueces y empleados actuales. Pero es que... ¡hombre! ¡Que no es un derecho adquirido! ¡Era un derecho malhabido!Esto es premiar al defraudador: como se las ingenió para engañarnos hasta hoy, entonces le garantizamos el derecho a seguir engañándonos. Qué poco digno.

