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Decenas de millones, al tacho de la basura

Las benditas indemnizaciones que estipula el convenio del Surrbac para cada vez que los recolectores cambian de patronal son un eterno dolor de cabeza para el municipio y sus finanzas. 

22 de junio de 2016 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Decenas de millones, al tacho de la basura

En enero de 2009, hacían falta 40 millones de pesos para repartir entre 1.300 afiliados al Surrbac, luego decirle adiós a la privada Cliba y apurar el nacimiento de la empresa municipal Crese, que ideó el entonces intendente Daniel Giacomino como salida de emergencia para el servicio de higiene urbana.Siete años después, se habla ahora de unos 350 millones de pesos (sólo el anticipo que se depositará mañana es de 120 millones) para que cobren 1.753 trabajadores. El dinero es, justamente, para indemnizarlos por los siete años que llevan bajo el ala de Crese (en las privadas Lusa y Cotreco sólo están a "préstamo" desde 2012).Las benditas indemnizaciones que estipula el convenio del Surrbac para cada vez que los recolectores cambian de patronal son un eterno dolor de cabeza para el municipio y sus finanzas, y una complicación extra a la hora de administrar cambios de operadores en el sistema.En cada proceso, los recolectores ganan. Bajo amenaza o directa aplicación de un arma infalible, como es dejar la basura en la calle, logran que sus bolsillos sean la prioridad, y postergar cualquier otra discusión.Pasó en 2009 y también ahora; con un elemento en común: a ambas indemnizaciones las financió mayoritariamente el municipio, mientras que las prestatarias privadas miraron desde afuera. Hace siete años, Cliba se retiró con escándalo y reclamando deudas, lo que puso a Giacomino de rodillas ante el gremio de Camioneros, comandado por Hugo Moyano y entonces aliado al Surrbac, para conseguir fondos frescos a tasas usurarias. Ahora de nuevo: Ramón Mestre junta monedas y relanza moratorias para cubrir sueldo y aguinaldo de sus empleados, y pide anticipos de coparticipación a la Nación para abonar a los recolectores. Lusa y Cotreco sólo observan.Lo peor es que la ciudad asume una encerrona difícil de asimilar: paga "anticipos" de indemnización por un cambio de patronal que todavía no ocurrió y que recién se efectivizará en 2017."Nosotros no tenemos la culpa de que se hayan caído las licitaciones", dicen desde el gremio. "Nos conviene ir pagando ahora de a poco y no después todo junto", argumenta el municipio.