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Política

Mapa político. De Loredo, ¿manito al PJ? y el juego de las mil canastas

Mientras los libertarios se ordenan bajo las órdenes de Karina Milei y los radicales se debaten entre principios e intereses, el Panal moldea un cuarto oscuro para dar el “batacazo”.

23 de julio de 2025, 19:18
De Loredo, ¿manito al PJ? y el juego de las mil canastas
De Loredo y Schiaretti podrían competir por bancas el 26 de octubre.

“Lealtad absoluta” más Derecha Fest. Como no había ocurrido hasta ahora, La Libertad Avanza expuso y planteó condiciones expresas –como si se tratara de mandamientos de una religión– para quienes pretendan ser parte del oficialismo en la segunda parte de la gestión del presidente Javier Milei. El planteo no deja lugar a dobles lecturas: obediencia, boca cerrada y sumisión política para los adherentes.

Javier Milei en la Derecha Fest en el hotel Quórum en Córdoba. (Gentileza Clarín)
Javier Milei en la Derecha Fest en el hotel Quórum en Córdoba. (Gentileza Clarín) (Gentileza Clarín)

Karina Milei lo planteó sin vueltas en X, en un mensaje dirigido a Santiago Caputo y a su tropa digital rentada, aún impactada por la marginación sufrida de Las Fuerzas del Cielo en el cierre de listas bonaerenses. Unas horas antes, desde Córdoba y en un evento simbólicamente potente por donde se lo mire, el Presidente había reforzado el mensaje de cara a octubre. Habló de establecer un estado de “guerra” con quienes no compartan su proyecto de gobierno o pretenden intentar detenerlo con leyes que vayan en contra del oficialismo.

El diputado nacional Rodrigo de Loredo probablemente haya repasado cuadro por cuadro el espectáculo que la feligresía libertaria montó en la Derecha Fest. En un plazo corto de tiempo, debe decidir si esa atmósfera libertaria tiene que ver en algo con sus orígenes y, sobre todo, con su proyección futura. Candidatearse, eventualmente, bajo esa carcasa podría ser un viaje de no retorno para su carrera política. En 15 días exactos, el radical definirá si se calza o no ese ropaje.

En el Centro Cívico y el schiarettismo, mientras tanto, hay quienes celebraron el triunfo del radical en el Congreso partidario realizado por la UCR el último lunes. Si el jefe de la bancada radical respeta lo que asegura en privado, no habría manera de que termine aliado con los libertarios.

De Loredo jura por los valores de su partido que no hay ninguna posibilidad de que ocupe un lugar que no sea cabeza de una lista. Y afirma, también con la misma vehemencia, no encontrar motivos para quedarse con el “1” de la boleta libertaria. “Ni a los gobernadores aliados que cierran acuerdos con ellos los dejan encabezar, ¿por qué conmigo tendrían un trato diferente?”, razona, mientras analiza qué hacer y mira con preocupación la judicialización de la puja radical.

Un De Loredo por fuera de los “violetas” sería muy bueno para el objetivo llaryorista de partir en todas las canastas posibles el voto opositor a la gestión provincial. Además, representaría un nuevo impulso para que Juan Schiaretti anuncie el “sí” que todo el PJ espera sobre su candidatura como diputado por Córdoba. “En 10 días, Juan definirá qué hará”, dicen en el principal despacho del Panal.

Una postulación del radical dentro de un frente, pero por fuera de los libertarios, representa –según calcula el propio De Loredo y coinciden en el Centro Cívico– entre un piso de 10 y un máximo de 15 puntos. “La polarización (entre el candidato de Milei y Schiaretti) me impactará”, reconoce el jefe de la bancada radical.

Llaryora piensa parecido, pero evita reconocer que De Loredo podría serle funcional. El gobernador denota aún una fuerte molestia por las duras críticas que le lanza el radical. Hay algo que no termina de digerir: el video con IA que publicó De Loredo y que nunca borró de sus redes, pese al pedido público del jefe provincial. En privado, se escuchó a Llaryora tratar de “pusilánime” a De Loredo por no tener el valor –en realidad utiliza otra figura– de jugarse por la UCR y contar los porotos defendiendo las banderas de su partido.

Muchas, muchas listas

En el Panal hacen cuentas como en todos los búnkeres. Y creen que, con Schiaretti en la cancha, el juego está abierto para un cabeza a cabeza con la boleta que represente a Milei en Córdoba. Hay funcionarios que hablan de un posible “batacazo” si el tablero se configura como quiere el PJ.

Para dibujar el cuadro perfecto que pretende el peronismo, en paralelo y contrarreloj hay un operativo superactivo para lograr que el domingo 26 de octubre el cuarto oscuro sea un festival de candidatos con canastas afines a un electorado de centro que se resista a acompañar al Presidente. No importa demasiado cuánto obtengan esos posibles candidatos; en el Panal quieren que haya muchos y parecidos entre sí.

Héctor Baldassi podría conseguir con facilidad un sello para competir. El exmacrista mostró interés en hacer el intento. “La Coneja” ya está mimetizada con el oficialismo a través de sus terminales capitalinas: Alberto “Tucho” Ambrosio integra el gabinete de Daniel Passerini, y el concejal Gabriel Huespe, quien ganó la banca por la lista de De Loredo en 2023 y luego se pasó de bancada, juega abiertamente para el oficialismo de la Capital.

A Baldassi se le vence el mandato y podría ser candidato en octubre.
A Baldassi se le vence el mandato y podría ser candidato en octubre. (Federico Lopez Claro)

No sería el único con chances de competir. ¿Será Agustín Spaccesi candidato de alguna expresión filolibertaria y funcional al Panal? Es una opción que barajan en el Centro Cívico. Algunos bromean incluso con la inminente creación de la “Agencia Córdoba Candidaturas”, una chanza que ya circula en el mundillo político.

En el oficialismo también creen que habrá más anotados. Miran hacia Río Cuarto y piensan en Juan Jure, el exintendente radical de la capital alterna. Y hay otros preparados en la gatera para salir a pista.

La eliminación de las Paso permitirá un show de candidaturas para este año. Se entiende claramente por qué el oficialismo provincial siempre se opuso a las primarias en el territorio y votó con decisión la eliminación de las primarias nacionales. El motivo de tanto apego a ese rechazo no radicaría tanto en el ahorro económico que representan las Paso, sino en el poder que da administrar para sí e influir en el tablero electoral desde el principal sillón de poder de la provincia.