De la Sota parece lejos de una jubilación política anticipada
Al margen de la carrera presidencial y cerca de entregar el poder en la provincia, el gobernador se planteó un nuevo objetivo político: irse con una alta adhesión popular. No disputará poder con Schiaretti.
La frase pasó inadvertida para la mayoría de los militantes. No para los encumbrados dirigentes peronistas que fueron al acto de cierre de campaña del PJ en la Capital. "Aquí está Juan, el próximo gobernador y líder de nuestro partido", dijo José Manuel de la Sota, señalando a Juan Schiaretti, quien recibió la bendición pública del gobernador y máximo referente del peronismo local. Al margen de la carrera presidencial, y a sólo 90 días de cerrar su ciclo en el poder, el gran interrogante en el oficialismo provincial es saber cuál será el futuro político de De la Sota. El manto de incertidumbre es espeso, pero quienes conocen bien al tres veces gobernador de Córdoba aseguran que está lejos de una jubilación política anticipada.De la Sota no habla de su futuro, pero tiene un plan concreto. Caído el sueño presidencial, pergeñó un nuevo objetivo inmediato que puede marcar su horizonte político: retirarse del poder con una alta imagen popular."Quiere irse con el 70 por ciento de aprobación de su gestión. En una provincia tan compleja como Córdoba, eso sería histórico", explicó uno de los laderos del gobernador.Más allá de los avatares y los sinsabores de la política –por ejemplo, quedar afuera de la carrera presidencial–, De la Sota cree que un gobernante que se va con alta imagen siempre tiene futuro."Si un gobernante tiene que andar con vidrios polarizados o no puede caminar por las calles, es el final de su carrera política", se sinceró De la Sota varios años atrás en una conversación privada. El otro peligro para un dirigente es no tener objetivos políticos. Por eso De la Sota trata de construirse nuevas metas. Ahora está embarcado en el anhelo de retirarse del poder provincial con una alta aprobación de su gestión.Luego del largo ajetreo de la campaña presidencial, el gobernador no se tomó ni un día de descanso. El lunes 10 de agosto –un día después de perder las Paso frente a Sergio Massa en el frente UNA– De la Sota convocó a los ministros a su despacho y les trazó objetivos ambiciosos hasta el 10 de diciembre, cuando deberá entregarle el bastón de mando a Schiaretti, su socio político desde hace más de 15 años.De la Sota marcó tres mojones para el final de su gestión. La inauguración de la escuela número 500, que concretó el jueves pasado en Sinsacate; el corte de cintas en el nudo vial de El Tropezón, en la Capital, y la autovía Córdoba-Río Cuarto.Aunque seguramente inaugurará la autovía en la primera semana de diciembre, algunos funcionarios admiten por lo bajo que la obra no estará totalmente terminada. Es probable que falten inversiones en los accesos a algunas localidades. Pero sí prevén que esté concluida la carpeta asfáltica, con lo cual el gobernador espera cantar: "Cumplimos".Para quienes esperan una puja de poder entre De la Sota y Schiaretti, todo indica que no verán ese espectáculo político. De la Sota ha dicho que se alejará del escenario provincial al menos en todo 2016. Pasará sus días entre San Pablo, Brasil, y Río Cuarto.Dirigentes de su entorno fueron testigos de una frase del gobernador, que algunos tomaron en serio y otros en broma: "Quién les dice que no me postule para la intendencia de Río Cuarto, para mejorar la ciudad en la que seguiré viviendo". En la capital alterna de la provincia, se elegirá intendente el año próximo.Por ahora, sólo son especulaciones. De la Sota tendría injerencia nacional sólo si Sergio Massa llega a la Rosada. De lo contrario, tendrá un 2016 sabático en lo político. El año siguiente será de elecciones legislativas y todos creen que será candidato al Congreso Nacional, para seguir alimentando su sueño presidencial en un eventual nuevo intento en 2019.

