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De la Sota, Mestre y una relación que ya comenzó a ser otra

Las diferencias de gestión crecen, basadas en el reparto de recursos. Hoy las urnas dirán si el acuerdo De la Sota-Mestre se reconfigura o si se imponen la chicana, la estocada y la pelea. Los cordobeses bien saben de qué se trata.

27 de octubre de 2013 a las 02:05 p. m.
De la Sota, Mestre y una relación que ya comenzó a ser otra

Pacto político de mutua conveniencia. Relación de madurez institucional. Temor reverencial a quien fuera el vencedor político de su padre. Acuerdo que hizo que el juecismo quedara reducido a su mínima expresión. Esquema bipartidista que, con el poder en manos de la UCR, le permitió al delasotismo reconciliarse con los habitantes de la ciudad de Córdoba, y hasta volver a ganar una elección –las primarias de agosto pasado– tras la hecatombe que representó para Unión por Córdoba aquella sociedad de principios de este siglo con Germán Kammerath.

La relación entre el gobernador José Manuel de la Sota y el intendente capitalino, Ramón Mestre, puede tener tantas definiciones como intérpretes, y además puede contenerlas a todas al mismo tiempo.

Lo cierto es que esa relación comenzó a ser otra hace varios meses, aunque serán los resultados de esta noche los que definan el modo en que se vincularán en los dos años de gestión que les quedan por delante a las dos principales figuras políticas de la provincia.

Hace dos semanas, el gobernador mandó a que le preguntaran a Mestre por su vice, Marcelo Cossar, cuando lo interrogaron por el escándalo de la vinculación entre policías y narcos. Pero fue la semana pasada –en coincidencia con los últimos días de la campaña– el peor momento de la relación De la Sota-Mestre.

El spot televisivo en el que el intendente acusó a la Provincia de no actuar para que se levantara el paro inexplicable con que la UTA castigó al 40 por ciento de los usuarios de colectivos fue la versión institucional y estilizada de lo que puertas adentro del Palacio 6 de Julio se interpretó como una estocada política del delasotismo, a los fines de limar el impacto positivo de los más de 200 colectivos que en septiembre se sumaron a los corredores de la ex-Tamse.

“El gremio recibió la orden de no levantar el paro”, aseguran los mestristas, que, además, relatan que en las horas desesperadas de la segunda jornada de huelga hasta se les planteó la opción de que Trabajo dictaría la ilegalidad de la medida sólo si los legisladores y concejales radicales desistían de concurrir a Canal 10 a respaldar al periodista Tomás Méndez. Se sabe que esa resolución nunca fue adoptada.

Mestre en las últimas semanas se encargó de reiterar que hace meses que De la Sota no le atiende el teléfono. La razón principal de buena parte de esas llamadas no atendidas es económica: el municipio cuestiona el modo en que la Provincia reparte los fondos coparticipables y reclama cifras millonarias. Sólo en concepto de Fondo Educativo, son cerca de 100 millones correspondientes a 2013, de los que la Provincia no giró un peso. En cambio, semanas atrás ofreció compensar poco más de 11 millones ese reclamo: el expediente ya pasó a la Asesoría Letrada del municipio, que prepara la estrategia judicial. Es apenas un ejemplo de un listado largo y complejo, del que ninguna de las partes habla en público (y últimamente, tampoco en privado).

Las diferencias fueron creciendo aun en un contexto general de acuerdo y cordialidad. Los resultados de hoy son los que determinarán si alguna de las partes cede terreno para que la otra se imponga, si el pacto político se reconfigura o si los dos años que vienen quedan librados a la chicana, la estocada política y el desacuerdo institucional. Los cordobeses bien saben de qué se trata.