De la batalla por el Esop a un 2017 con mucha plata
2016 se inició con la pelea municipal con el Suoem. Ahora hay $ 5.000 millones para obras.
El primer año del segundo mandato de Ramón Mestre como intendente de Córdoba cierra marcado por el fuerte contraste entre aquel diciembre de 2015, que lo mostraba a la defensiva por varias cuestiones, y este cierre de 2016, que lo pone a las puertas de una oportunidad importante de ejecutar obras relevantes. Desde esa perspectiva hay, evidentemente, un cambio de expectativas.Por empezar, el que se va es un año en que la ciudad y sus autoridades empezaron a gozar de las mieles de la sintonía política con la Nación, a partir de un presidente Mauricio Macri dispuesto a retribuir a Córdoba por el apoyo electoral que le dio para llegar al sillón de Rivadavia.Y además hubo, más allá de algunos cruces puntuales (especialmente por la coparticipación), coincidencias con el gobernador Juan Schiaretti, que también se tradujeron en inyección de fondos para el municipio.Esa foto actual es la contracara del "ninguneo" al que fue sometida Córdoba (municipio y Provincia) por el kirchnerismo. Entre 2011 y 2015, la ciudad sólo financió el puente de Villa Warcalde. Cuesta encontrar alguna otra gestión o aporte significativo. "Pagaron un par de certificaciones de obras anteriores y nada más. Ni agua nos dieron", dijo un funcionario mestrista. Arranque complicado Mestre juró hace un año, rodeado de seguridad y afirmando que no toleraría "ningún cogobierno". Fue en el marco de la larga pelea con el Suoem por la creación del Esop (Ente de Obras y Servicios). Cuarenta y dos días consecutivos de asambleas por ese conflicto sacudieron a la ciudad.El Esop debutó recién en julio a cargo del barrido de calles y no se sabe todavía qué otras funciones cumplirá. Al menos hasta hoy, no parece haber proporción entre la magnitud de la pelea que signó su origen y su utilidad posterior.Un dato grafica ese escenario: en el arranque del año, hubo asambleas gremiales en uno de cada tres días.Por otra parte, en el primer cuatrimestre de 2016, Mestre también esperaba cosechar los frutos de su cuota parte en la sociedad política de Cambiemos. Pero no hubo ni primero ni segundo semestre de repunte macroeconómico que tuviera reflejo en las arcas municipales. Los "brotes verdes" locales empezaron a asomar por el lado de las finanzas. Las señales se vieron en abril, por dos vías: la firma de un acuerdo con la Provincia para financiar prestaciones de salud y educación le reportó al municipio 700 millones de pesos. Y ese mismo mes la ciudad decidió salir, después de dos décadas, al mercado financiero internacional para obtener 150 millones de dólares.Esa disponibilidad de fondos, más aportes comprometidos por la Nación para viviendas, cloacas, y pavimento, delineó un presupuesto récord para 2017, con 20.088 millones de pesos. Un cuarto de ellos iría a obras.Ese es el plafón desde el cual Mestre empezó a hablar en 2016 de un "Plan de Recuperación Histórica", a tono con sus generosas promesas de campaña del año pasado, que nadie sabía cómo iba a cumplir.Otro elemento que le dio más envión aún a ese panorama fue el acuerdo entre la Nación y la Provincia por la Caja de Jubilaciones y la restitución del 15 por ciento de coparticipación. Previo reclamo junto a otros municipios, la ciudad recibe desde septiembre ese goteo de recursos, y también parte de fondos especiales que la Provincia no distribuía, y mejoras del Fofindes.Por el carril contrario de esas expectativas, la recaudación propia se comportó por debajo de la inflación (lo que implica una baja neta), por la caída pronunciada en el consumo y la presión fiscal que ahogó los bolsillos de los contribuyentes.Por eso no es casual que 2016 cierre con una amplia moratoria y para 2017 el aumento de tasas promedie un moderado 20 por ciento, salvo para quienes pagarán (comercios, baldíos, automotores) una tasa extra de 10 por ciento para financiar servicios de salud. Deuda de higiene Un rubro en el que la gestión de Mestre sigue a los tumbos es en higiene urbana. Por los elevados precios, dio de baja la licitación en curso, pero hasta ahora no envió al Concejo los nuevos pliegos. Además, traspasó un millar de barrenderos al Esop, previo pago de un tercio de las indemnizaciones (por más de 130 millones de pesos) que debían percibir los 1.856 trabajadores del sistema.En materia de transporte, el municipio aguantó el chubasco en julio, al postergar una suba de tarifas. Amortiguó el golpe pasando a las empresas el subsidio del 10 por ciento que les pagaba a los usuarios, y el boleto pasó de 8,32 pesos a 9,15 pesos. Eso rigió hasta el pasado jueves, en que ya no hubo más subsidios, y la tarifa plana se fue ahora a 12,55 pesos.El plano gremial del transporte fue tan conflictivo como siempre, con paros y asambleas salvajes, comandados por grupos de delegados. Ese proceso alumbró una situación inédita: UTA nacional intervino la seccional Córdoba y al parecer ya no hay tanto margen para que las protestas sin sentido tengan aval de la conducción gremial. No deja de ser un alivio y puede favorecer la "regularidad" de la prestación.
Un año complicado
Números salientes. Mestre está hace cinco años, pero 2016 se pareció a una transición.
$ 20.088 millones será el Presupuesto 2017. Esa cifra se "construyó" con varias gestiones desarrolladas este año.
2.400 empleados contratados pasaron a planta permanente en 2016. La paritaria con el Suoem puede cerrar en 36,1% o 39%.
42 días de paros consecutivos concretó el Suoem entre noviembre de 2015 y febrero pasado por el Esop.

