De causas cerradas y causas perdidas
En las últimas semanas, la gestión Mestre se alejó de los escándalos, recuperó iniciativa y cerró frentes judiciales. Al mismo tiempo, ratificó que la prioridad absoluta del municipio son los sueldos.
L as tres largas semanas consumidas por la dirigencia política cordobesa entre YouTube, Facebook y lo que iba sucediendo en los despachos judiciales a causa de los videos de la Córdoba subterránea representaron un bálsamo inesperado para la gestión municipal de Ramón Mestre. El intendente, en abril pasado, atravesó una severa crisis política y reemplazó a medio gabinete por otras cámaras ocultas, pero –al menos en lo exhibido hasta ahora en la saga del abogado Marcelo Touriño y el conductor de ADN , Tomás Méndez– esta vez quedó a salvo. El municipio pasó a segundo plano a la hora de las sospechas y es probable que hayan sido las tres semanas con menor conflictividad política del año en el siempre tormentoso escenario del Palacio 6 de Julio. Ni la aprobación de una suba que llevará a 6,50 pesos la parte del boleto que pagarán desde enero los pasajeros del transporte urbano, ni la votación del paquete económico que impone otra suba sustancial de impuestos afectaron a Mestre como en las anteriores oportunidades: el alto impacto de las novedades provinciales y las internas partidarias que absorben por igual a todos los sectores políticos sacaron al intendente del centro de la complicada escena que habitó durante meses.Mestre levantó el perfil, intensificó visitas e inauguraciones, puso en marcha nueve estaciones del sistema Sólo Bus –que, lejos de generar los accidentes, embotellamientos y colapsos comerciales preanunciados, cosechó módicos elogios– y justo en ese momento, mandó a decir que será candidato a gobernador. Luego reiteró que las buenas gestiones municipales requieren dos períodos. En medio del remanso, además, llegaron al municipio dos buenas noticias judiciales que parecieron sincronizadas: el fiscal federal Gustavo Vidal Lascano sobreseyó a Mestre en la incómoda causa que lo tenía imputado por defraudación a la administración nacional por supuestos desvíos de subsidios y el fiscal Anticorrupción provincial Gustavo Hidalgo archivó una denuncia por enriquecimiento ilícito contra el viceintendente Marcelo Cossar.Arreciaron los comentarios respecto de los buenos vínculos del Gobierno provincial con ambos fiscales, pero los radicales celebraron por partida doble: las dos máximas autoridades del municipio quedaron a salvo en causas que implicaban gravedad institucional, y encima ambas denuncias desestimadas provenían del juecismo.Pero mientras el micromundo de los despachos municipales se regodeaba porque esta vez las causas judiciales preocupantes eran ajenas, algunas decisiones oficiales siguieron por el camino de las causas perdidas: en apenas tres jornadas, el Concejo Deliberante subió el boleto, subió impuestos y también subió de modo extraordinario los casi 11 mil sueldos municipales que se llevan la mayor parte de lo que pagan todos los demás cordobeses. Sesiones casi secretas para que no haya protestas. Ausencia total de discusión en temas tan trascendentes como los salarios municipales –el adicional extraordinario concedido al Suoem es de 3,89 por ciento y compromete 150 millones de pesos anuales– y mayorías automáticas aplicadas con rigor para avalar complejos convenios urbanísticos que ni siquiera habían sido leídos forman parte de lo que se vio en los últimos días en el Concejo. Puertas adentro del municipio, los últimos días del año se dedican a otra causa de desenlace incierto: la licitación de la basura, que es el mayor contrato de la administración y que de base implicará más de 10 mil millones de pesos. Esa concesión que compromete entre el 15 y el 20 por ciento del presupuesto municipal por ocho años, y que además condicionará la política ambiental, se inició como una ambiciosa licitación internacional y ahora termina definiéndose en un mano a mano con las mismas dos empresas que fueron elegidas a dedo al inicio de la gestión Mestre. A esa negociación le restan pocas horas. De momento, parece que nada cambiará demasiado, pero todo será mucho más caro.

