Cuidado, contribuyentes políticos trabajando
Todos buscan una canilla: el crédito externo. Dan por sentado que habrá tasas de interés baratas. No es tan seguro.
De golpe, nos enteramos de que Fadea, la fábrica de aviones de Córdoba reestatizada en 2009, hace décadas que no fabrica ni una aeronave y multiplicó por 10 sus pérdidas en dos años. Cerró 2015 con un rojo de 1.400 millones de pesos. Esa cifra equivale a un cuarto del déficit de Aerolíneas Argentinas. También tiene 1.600 empleos. Cada uno de esos puestos generó una pérdida de 875 mil pesos a la sociedad, que no parece haber recibido pelota alguna a cambio.
La reestatización de Fadea se hizo sin otro plan que el aprovechamiento partidario de una nostalgia popular. Casi siete años después, no hay nada.Es apenas un ejemplo. Luego de la crisis de 2001, los gastos públicos de todo el país se volvieron a multiplicar. La economía agotó su capacidad de pagar impuestos; el Estado kirchnerista, su habilidad de endeudarse adentro; y el Banco Central, su posibilidad de regalarle dólares e imprimirle pesos al presidente de turno.Pero al gasto (por ejemplo, el de Fadea) nadie quiere cortarlo, al menos no de golpe. Si un gobierno lo hiciera, una oposición más o menos demagógica se lo recriminaría, posando de sensible.El esquema se repite en provincias y municipalidades. Entonces, todos buscan una canilla: la de los créditos externos. Dan por sentado que van a conseguir tasas de interés baratas. No es tan seguro. No habrá préstamos prestados por siempre para financiar la nada.Mauricio Macri dice que quiere préstamos para acomodar el megadéficit K de a poco, con el menor costo social posible. Juan Schiaretti dice que los quiere para obras de las que muestra unos planos. Ramón Mestre dice que las quiere para obras no identificadas. Los legisladores opositores de cada uno ni siquiera revisan las cosas en comisión. Votan rápido y "mirame y no me toques". Porque son oficialismo en un lado y oposición en el otro.Cuidado, entonces: políticos trabajando.

