Cuarentena, hacia adentro y hacia afuera
Los dos procesos son paralelos e igual de riesgosos. En ambos, las provincias están subordinadas a la Nación. Aislamiento hasta el 10, con poca flexibilización.
La agenda pública sigue dominada por completo por la cuarentena. Son alentadores los datos sanitarios y son desoladoras –y en algunos casos ya irreversibles– las consecuencias económicas y sociales del aislamiento que el presidente Alberto Fernández extendería hoy por dos semanas.
Córdoba está entre las provincias que apenas registrará cambios mínimos en su parálisis productiva. Como varias otras jurisdicciones, procurará que se flexibilicen las condiciones para los exportadores y analiza un planteo respecto de la habilitación de la construcción privada.
No es mucho más lo que está dispuesta a habilitar la Nación en las provincias con mayor cantidad de casos. Tampoco es mucho más lo que está dispuesto a solicitar el gobernador Juan Schiaretti.
Más allá de la agenda que se sigue en cada domicilio por el impacto directo en la vida de todos, transcurre otra que impactará de similar manera, pero indirectamente: la negociación con los acreedores externos, que supone una cuarentena paralela, por su extensión y por su riesgo.
Esa pulseada define lo que vendrá cuando pase la pandemia y es fundamental para el Gobierno de Alberto Fernández, que pretende aplicar quitas sustanciales y no pagar deuda por tres años, para destinar esos recursos a la reconstrucción del país.
Ayer la Nación dejó en claro que esa estrategia que puso en marcha el ministro Martín Guzmán no admite que ninguna provincia "se corte sola": ni para declarar un default ni para ofrecer a sus acreedores alternativas que sean mucho mejores que la nacional.
El gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, fue el primero en seguir la directiva: en una jugada coordinada con la Nación, ofreció un esquema de canje muy similar al ofertado por Guzmán. Todo indica que en la provincia de Córdoba –donde los vencimientos críticos serán en 2021– en breve comenzarán las negociaciones, en un intento por prorrogar también vencimientos del segundo semestre de este año.
Los resultados son igual de inciertos en las dos grandes apuestas argentinas: la cuarenta interna, y la externa.

