Cuando la devaluación no es tan mala
Hoy, Argentina se ha convertido en un país "barato" en dólares y atractivo para los extranjeros. Primer Plano: ya viajan más argentinos adentro que afuera del país
Viajar es una de las aspiraciones que millones de argentinos mantienen, haya crisis o no. Pero lo que ha cambiado en los últimos años es la posibilidad de concretar ese deseo.
- Primer Plano: ya viajan más argentinos adentro que afuera del país
Es que la abrupta devaluación que sufrió el peso el año pasado, a partir de la crisis cambiaria que comenzó a fines de abril, llevó las chances de viajar al exterior a un lugar mucho más inaccesible.
Sin embargo, y aunque para muchos sectores la depreciación de la moneda produjo fuertes daños en sus economías y sus finanzas, en el caso del turismo ese cambio fue positivo.
Hoy, Argentina se ha convertido en un país “barato” en dólares y atractivo para los extranjeros que vienen con divisas estadounidenses en sus bolsillos, y pueden acceder a muchos más beneficios.
Pero, a su vez, la política activa en materia de aviación del Gobierno nacional (uno de los pocos logros que puede mostrar Mauricio Macri) consiguió que la “revolución de los aviones” abriera un nuevo escenario para los argentinos que comenzaron a cambiar destinos extranjeros por lugares nacionales.
Por ello, dedicamos el Primer plano de hoy al fenómeno del turismo posdevaluación, con las low cost como factor decisivo. Hoy, hay un 20 por ciento más de extranjeros que llegan al país (si se comparan cifras interanuales), y además, la salida de argentinos al exterior cayó un 35 por ciento.
Esto significa que se han “fugado” un 70 por ciento menos de dólares con respecto a 2017, cuando el turismo argentino en el extranjero estaba por las nubes.
Los beneficios son palpables. Equilibrio en la balanza comercial, llegada de dólares (que tanto hacen falta) y reactivación de sectores que se van sumando como destinos posibles a lo largo y ancho del país.
Claro que eso exige una rápida adaptación del escenario nacional porque, si bien las aerolíneas de bajo costo trasladan más gente que nunca (hay que ir hasta 1999 para registrar más argentinos volando dentro del país que hacia afuera), lo que todavía no está al nivel de la situación son la infraestructura y la mentalidad de algunos receptores de ese turismo.

