Cristina intervino para evitar costos mayores
En el atardecer del lunes, ella le reafirmó la confianza, tras cruzar el pasillo que separa sus oficinas.
Después de 24 horas de furia, se impuso el criterio de la conveniencia mutua: de haber continuado el fuego cruzado interno, el único perjudicado en las Paso del próximo domingo hubiera sido el oficialismo. El perjuicio no habría alcanzado sólo a la provincia de Buenos Aires, escenario del fuerte choque que, como secuela de la denuncia sobre la supuesta responsabilidad en el triple crimen de General Rodríguez del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, protagonizaron este y sus contrincantes internos, Julián Domínguez y Fernando Espinoza.También podría haber golpeado sobre la precandidatura de Daniel Scioli y su objetivo de máxima de convertir los resultados de las Paso en un primer mojón hacia la pretendida consagración en la primera vuelta del 25 de octubre, para prevenirse de una hipotética oleada opositora que haga peligrar sus chances en el eventual balotaje de noviembre.De allí que sólo durante 24 horas la sangre haya llegado al río, no sin que en esa vuelta al curso habitual de las cosas haya tenido que intervenir la propia presidenta Cristina Fernández y el mismo Scioli. En el atardecer del lunes, ella le reafirmó la confianza a su jefe de Gabinete, en una visita que le hizo tras cruzar el pasillo que separa las oficinas de ambos en el primer piso de la Rosada. Aníbal Fernández en persona anunció luego el apoyo de la jefa del Estado.También ella se encargó de que el candidato hiciera lo mismo. Ya el lunes Scioli se había comunicado en dos ocasiones (desde Córdoba y desde Jujuy) con el ministro-precandidato, desde cuyo entorno se dejaba trascender por esas horas la sospecha de que el gobernador bonaerense había tenido que ver con la denuncia contra Fernández. Al respecto, la explicación más extendida en medios oficialistas es que contra la pretensión de Scioli de comenzar a prefigurar un triunfo en primera vuelta en las Paso (busca sacarle 10 por ciento al frente Cambiemos, con Mauricio Macri a la cabeza, y superar el 40 por ciento) conspiraría la candidatura de Aníbal Fernández a gobernador: para el domingo, las encuestas le atribuyen una ventaja de alrededor de siete puntos sobre Domínguez. Sucede que el jefe de Gabinete suscita, según observadores, tanta adhesión como rechazo, concentrado este último en sectores medios del populoso primer cordón del Gran Buenos Aires. Y en caso de ganar el domingo en la interna, su candidatura actuaría como un lastre para la de Scioli en octubre.La calma, finalmente, terminó por imponerse. Scioli tomó distancia de uno y de otro contrincante. Pese a haber sido uno de los organizadores del acto de cierre en La Plata, no asistió ayer a la cita con Domínguez-Espinoza. Tampoco lo hará hoy a la de Aníbal Fernández y el kirchnerista no peronista Martín Sabbatella en un teatro porteño. En la noche del domingo, a la luz de los resultados, quizá resurja el fragor de los cruces internos. "Por lo menos, ahora no los resuelven a los tiros", se consolaba por estas horas un experimentado dirigente peronista.

