Cristina insistió en que no estamos en “default”
Afirmó que los buitres “nos quieren tumbar porque somos un país viable”. Aseguró que su Gobierno actuará dentro de la ley y que cualquier medida que se tome sobre la deuda será sometida al Congreso.
Buenos Aires. La Presidenta buscó desdramatizar anoche las implicancias de la falta de un acuerdo con los fondos buitre, con un discurso en el que reafirmó la "vocación de diálogo" del Gobierno, pero para alcanzar un arreglo "justo, equitativo, legal y sustentable"; negó que la situación pueda definirse como default ; prometió que cualquier eventual acuerdo será "sometido" al Congreso; hizo una cerrada defensa de la gestión del titular de Economía, Axel Kicillof, y convocó a la "unidad monolítica de todos los argentinos" ante lo que a su juicio es un intento por "tumbar a un país que volvió a ser viable".
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La intención de Cristina Fernández no sólo se hizo evidente por sus conceptos sino también por el tiempo cuidado que le dedicó a la pelea con los fondos buitre en su discurso por cadena nacional, al día siguiente del fracaso de las conversaciones en Nueva York: del total de 50 minutos, la segunda mitad fueron dedicados al tema, mientras que la primera fue para anunciar el aumento semestral de las jubilaciones, referirse a la refinanciación de la deuda de 13 provincias que se firmó en el acto y anunciar el envío de proyectos de ley de defensa de los consumidores.
"Estamos en el día 31 de julio, mañana comienza agosto y el mundo sigue andando y la República Argentina también. La vida sigue como sucede hace años", dijo de entrada nomás, en su afán por desdramatizar y en respuesta a quienes auguraron un caos similar al del default de 2001. Antes había saludado a los presentes en el Salón de lasMujeres del Bicentenario de la Rosada, pero no mencionó a Amado Boudou, que por protocolo quedó sentado en primera fila junto al titular del Interior, Florencio Randazzo, quizá el ministro más crítico del vicepresidente. No cruzaron palabra.
“No los voy a defraudar”
Al promediar el discurso y después de leer con voz semiquebrada parte de una alocución de Néstor Kirchner de febrero de 2004 en la que el entonces presidente planteaba que le costaba “creer que en la propia Argentina algunos miren más para afuera que para adentro”, Cristina dijo: “Yo sé que están esperando que hable de otra cosa y –ironizando a Carlos Menem– no los voy a defraudar”. Señaló entonces: “No voy a decir una cosa y firmar otra”.
“Les pido a los legisladores, a la oposición, a los argentinos, que se queden tranquilos porque el Gobierno nacional no hará nada fuera de la ley y (cualquier arreglo) será sometido al Congreso como corresponde porque es su competencia sobre deuda externa”, subrayó.
“No es que Argentina no tenga vocación de diálogo, pero sólo vamos a firmar un acuerdo que sea justo, equitativo, legal y sustentable”.
En ese sentido, dijo que los fondos buitre pretenden ganar 1.680 por ciento (contra la oferta de 300% si entraran al canje) con la “sentencia casi usuraria” del juez neoyorquino Thomas Griesa, al tiempo que aprovechó para criticar al mediador Daniel Pollack, por su “claro manejo discriminatorio”. “Le crecieron las alas (de buitre)”, ironizó.
“No pensamos en el gobierno y que reviente el que viene”, afirmó, luego de criticar sin mencionarlo por su nombre a Sergio Massa por su recurso publicitario de contar lo que resta para el fin del mandato de Cristina (“alguien por ahí me cuenta los días”). Como también al jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, por haber sostenido que con 1.500 millones de dólares se llega a un arreglo con el Club de París, cuando finalmente se cerró por la mitad (el primer pago fue de 650 millones y se efectivizó anteayer).
Sostuvo en el mismo sentido que “sería muy fácil, por el tiempo” que resta de su mandato, “firmar” un acuerdo con los fondos buitre, pero advirtió: “No quiero pasar a la historia como pasaron otros, como pasó Bernardino Rivadavia con el préstamo de la Baring Brothers, no quiero pasar a la historia como el megacanje y el blindaje”. E insistió: “La Argentina va a utilizar todos los instrumentos legales” para resolver el conflicto y subrayó: “No vivimos en una choza, vivimos en una Nación que tiene Congreso, que es el que tiene la facultad para tratar y aprobar” iniciativas referidas a la deuda. También, al momento de llamar a la unidad, dijo que de acatar el fallo de Griesa, el país se convertiría de nuevo ya no “en provincias inviables sino en un país inviable. Me parece que ahí está el verdadero nudo de la cuestión. Saben que si hay un país viable es la Argentina. Por eso nos quieren tumbar”.
Además del aumento a jubilados, anunció que enviará al Congreso tres proyectos para crear un fuero especial: la Justicia del Consumidor.
Cristina apoyó a Kicillof
"Algunos aparecieron en los últimos días, como si fueran San Martín, cuando les falta el birrete, el caballo blanco y el sable. Si vamos a ser generosos con los recursos de los ahorristas, yo también soy generosa, voy y pago”, dijo Cristina, al cargar contra los banqueros privados argentinos y “la solución Brito” en el pleito con los fondos buitre.
Esto también es violencia, son misiles financieros, que cuestan vidas”, expresó al comparar el conflicto con el ataque judío a la Franja de Gaza. “Jamás se podrá justificar la muerte de inocentes. No se puede exterminar el futuro porque el futuro siempre te alcanza, tarde o temprano. Siempre hubo esas fantasías macabras de exterminar al otro. La dictadura tuvo la fantasía macabra de que exterminando a una generación iba a enterrar los sueños de un país mejor”.

