Costos de oportunidad
Para llegar al 25% de inflación, la Nación necesita endeudarse para cubrir el déficit en lugar de emitir dinero. El arreglo con los “holdouts” es clave.
¿Qué es más caro para el país: arreglar con los holdouts y volver a obtener financiamiento más accesible, o seguir sin pagar? Mauricio Macri tiene clara la respuesta que prefiere. El cierre del capítulo del default de la deuda pública (declarado a fin de 2001) traerá más beneficios que costos para el país. Uno de los objetivos prioritarios del nuevo Gobierno es reducir la inflación; incluso le puso números a 2016: entre 20 por ciento y 25 por ciento. Pese a que son pocos los que confían en que esta meta se vaya a cumplir, no es un objetivo imposible. Pero para bajar 10 puntos la inflación a fin de año sin el costo de una fuerte recesión es necesario financiar la transición (léase, un déficit fiscal menor, pero aún elevado). Y es aquí donde el acuerdo con los bonistas que no aceptaron el canje (fondos buitre incluidos) es clave. Según la consultora Economía y Regiones, la Nación necesita endeudarse en 23.600 millones de dólares para lograr una inflación de 25 por ciento (al reducir la emisión del Banco Central). A esto habría que sumar las necesidades financieras de las provincias, a las cuales la Nación les aseguró su apoyo en la toma de deuda (y así, reducir la asistencia de la Rosada). Y no hay que olvidar que Macri pretende un ambicioso plan de infraestructura para recomponer el deterioro del capital. Las obras, además de motorizar el crecimiento inmediato, mejorarán la competitividad a mediano plazo. Un acuerdo con los holdouts permitiría reducir drásticamente el costo del endeudamiento de todos los niveles del Estado y también de las empresas que quieran invertir.En los últimos años, el "desendeudamiento" de los gobiernos K (que sólo cambió acreedores externos por internos) llevó al país a quedar marginado de los mercados, en una época de inmejorables condiciones. Países de la región emitieron deuda a tasas inferiores al cinco por ciento. Ahora, las condiciones internacionales cambiaron, pero Argentina podría volver a ser atractiva si cierra la deuda en default . No se trata de arreglar a cualquier precio, pero el costo del acuerdo hay que mirarlo en términos relativos y contrastarlo con cuánto se ganaría y se dejaría de perder.

