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Córdoba tendrá otra relación con la Nación, pase lo que pase

Más allá de las promesas, hay un escenario nuevo: Schiaretti decidió cerrar la etapa de enfrentamientos; sea quien fuere el presidente, este deberá buscar apoyos en los gobernadores.

14 de octubre de 2015 a las 12:01 a. m.
Córdoba tendrá otra relación con la Nación, pase lo que pase

Con un mínimo porcentaje de cumplimiento de las promesas de campaña, la relación entre Córdoba y la Nación se modificará de manera importante, en beneficio de la Provincia, sea quien fuere el próximo presidente.

Está claro que hubo y habrá en estos días que faltan para la votación (y también en los que resten para una eventual segunda vuelta) una sobreactuación de los principales aspirantes presidenciales, como corresponde a toda declaración proselitista que se precie de tal. Y ya lo hicieron, porque el voto cordobés se transformó en uno de los pocos lugares ­para raspar la olla después de las Primarias, en virtud de aquel 33 por ciento de votos (casi tres puntos nacionales) que consiguió José Manuel de la Sota, que no será candidato el domingo 25.Por ende, eran previsibles los cantos de sirena para augurar una "nueva relación".Pero, más allá de esas impostadas posturas cazavotos, esa nueva relación es inevitable, gane quien gane. Primero, porque el gobernador de Córdoba será Juan Schiaretti, quien hace rato viene tendiendo puentes con Daniel Scioli y Mauricio Macri, además de la lógica relación con Sergio Massa, con quien comparte espacio po­lítico. Schiaretti dice y repite que la tensión y el enfrentamiento con la Nación –surgidos en los albores de su primera gestión, con el conflicto del campo– no dan para más y que hay que plantear un nuevo vínculo. Algunos de los más allegados al futuro gobernador no esconden su preocupación por los pasos de De la Sota después de diciembre. Si el gobernador saliente se planta en el escenario como un opositor y si encabeza la lista de diputados nacio­nales de 2017 enfrentando al oficialismo nacional en busca de su proyección para 2019, las cosas se le pueden complicar a Schiaretti en su visión acuerdista. Del otro lado, no hay margen para tensar la cuerda. Cualquiera sea el próximo presidente, tendrá la necesidad de construir gobernabilidad, con re­laciones diferentes con los goberna­dores. Si es Scioli, pretenderá construir un liderazgo nuevo en el peronismo, en medio del con­dicionamiento de los kirchneristas ortodoxos, que tendrán posiciones expectables en el Congreso. Si es Macri, deberá suplir la carencia de mayoría en el Parlamento con acuerdos con los gobernadores.Y hay otro elemento para vaticinar que habrá una nueva relación: es complicado que las cosas estén peor que ahora. Córdoba está en el puesto 21 de 24 en la distribución por habitante de los fondos nacionales que no están fijados por ley. Hay sólo tres escalones para bajar y unos cuantos para subir. Conversaciones Los allegados a Scioli sostienen que las conversaciones con Schiaretti para resolver cuestiones como los fondos para cubrir el déficit de la Caja de Jubilaciones, actualmente en litigio ante la Corte Suprema, están más que avanzadas. Dicen que el diálogo entre el candidato presidencial oficialista y el gobernador electo es personal, que hay contactos telefónicos permanentes y que, además, hay equipos de cada uno reuniéndose de manera ­reservada. Es más: mencionan al actual titular de la Anses y posible ministro sciolista, Diego Bossio, como uno de los que se sienta en esa mesa. Por eso, a los sciolistas les molestó que la candidata a diputada nacional y titular de Anses Córdoba, Gabriela ­Estévez, mantuviese el libreto K de tensar la cuerda.Los macristas también se ocupan de resaltar el vínculo entre el actual jefe de Gobierno porteño y el próximo gobernador cordobés. Sin líderes Mientras tanto, la campaña presidencial en Córdoba ha revelado distintos modos de construcción política. Todo parece indicar que Macri será el más votado en 10 días en esta provincia, pero lejos de aquel porcentaje abrumador que parecía tener el líder del PRO hace unos meses. Las sociedades cordobesas forzadas y sin liderazgo claro que armó parecen haberle restado, sin sumarle casi nada.Justamente, las carencias de liderazgo son una cuestión que quedó expuesta en el principal socio cordobés de los macristas: el radicalismo.No hubo nadie que pusiera las manos para frenar el salto de esos eternos saltarines hacia el peronismo que son los intendentes de la UCR.Unos días antes, De la Sota y Schiaretti lograron, al menos hasta la primera vuelta, ponerle el torniquete a una sangría que parecía que iba a ser masiva hacia el sciolismo/kirchnerismo. Si hay balotaje, no habrá barreras de contención. No obstante, en todos los ­casos el pase de dirigentes no garantiza en lo más mínimo el pase de votos. Por ende, la utilidad o no de esos apoyos recién quedará clara cuando se cuenten los votos en la noche del próximo domingo 25.