La controvertida huella de su paso por los ’70
En sus días de estudiantina, De la Sota se diferenció con vehemencia de los grupos que embanderaban un discurso inflamado y violento, a tono con la efervescencia obrero-estudiantil que había cobrado vigor al calor del Cordobazo, en mayo de 1969.
El debut de José Manuel de la Sota en la actividad política y en la función pública se ha referenciado en los convulsionados meses de 1973. Por esa época, con sólo 23 años, ocupó la Secretaría Administrativa del Concejo Deliberante de la ciudad de Córdoba. Luego, en 1975, llegó a la Secretaría General de la Municipalidad.
Sin embargo, poco antes de aquel ajetreado 1973, De la Sota había forjado una activa militancia estudiantil en la Universidad Nacional de Córdoba, de donde egresó como abogado.
En sus días de estudiantina, De la Sota se diferenció con vehemencia de los grupos que embanderaban un discurso inflamado y violento, a tono con la efervescencia obrero-estudiantil que había cobrado vigor al calor del Cordobazo, en mayo de 1969.
- Canal especial. Todo lo publicado sobre la muerte de José Manuel de la Sota
Algunos compañeros de ruta llegaron a acusarlo de operar para la derecha dentro de la Casa de Trejo e, incluso, de lucir brazaletes que lo identificaban con esa corriente. Hace algunos años, este cronista lo consultó sobre aquellas versiones y De la Sota las negó de cuajo, con un indisimulado tono de fastidio por la pregunta.
El golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 barrió con los sueños de miles de argentinos que luchaban por un futuro mejor. En esa asonada criminal, cayeron estudiantes, obreros y militantes políticos, entre estos integrantes de la Juventud Peronista, que tenía a De la Sota en sus filas.
Se ha dicho (y él mismo lo corroboró) que estuvo detenido luego del golpe a disposición del por entonces temido PEN (Poder Ejecutivo Nacional). Sin embargo, durante los juicios que se ventilaron en los Tribunales federales y que terminaron con múltiples condenas a feroces represores, no hubo causas directas ni menciones de testigos por la situación privativa de la libertad que le tocó vivir a De la Sota en el fragor de la dictadura.
En abril de 2014, el periodista Horacio Verbitsky difundió que a mediados de 1976, el hoy papa Francisco (por aquellos tiempos una autoridad relevante en la comunidad jesuita) intercedió ante los jerarcas militares para obtener la libertad de De la Sota.
Allegados al exgobernador dieron por cierto el dato.
Sin embargo, la relación del tres veces gobernador con los organismos de derechos humanos no fue cordial. Y tuvo su pico de mayor controversia en 2011, cuando De la Sota se negó a concurrir a un acto en repudio del golpe de 1976 y responsabilizó a las madres “por no haber cuidado mejor a sus hijos” durante la dictadura. También lanzó: “Los pibes deberían dejarse de joder y abogar por la reconciliación en Argentina”.

