Conmoción y deseo de justicia
“Me sorprendió ver tantas personas emocionadas, algunas de ellas llorando, otras desplegando banderas, arrojando flores e intentando acercarse al auto para tocarlo”.
Estos han sido días difíciles para todos los argentinos, pero sobre todo para los familiares de Alberto Nisman, con quienes debemos solidarizarnos en este momento de dolor y tristeza producto de la pérdida terrible e irreparable de un ser querido.
Personalmente, me tocó acompañar ayer a sus familiares en una jornada que dejó múltiples sensaciones, entre las cuales predominaron la conmoción y las muestras de afecto de la gente que se acercó a despedir a Alberto y a solidarizarse con sus allegados.
A lo largo de las calles y a través de los distintos barrios que atravesamos acompañando el traslado de su cuerpo hasta el cementerio de La Tablada, sobre todo en el momento en que la caravana tomó la avenida General Paz, me sorprendió ver tantas personas emocionadas, algunas de ellas llorando, otras desplegando banderas, arrojando flores e intentando acercarse al auto para tocarlo.
La verdad es que fue conmovedora la reacción espontánea de la gente, que además de las muestras de afecto y dolor manifestaron un profundo y honesto deseo de justicia.
Espero para la familia de Alberto que estas muestras de cariño y respeto hayan constituido un primer paso en el difícil camino del consuelo.
Son ellos quienes sufren más que nadie esta pérdida que no tiene respuestas y frente a la cual se ha movilizado gran parte de nuestra sociedad.
Y ojalá pronto lleguen la justicia y la paz no sólo para quienes hoy sufren su muerte, sino para los familiares de los muertos de la Amia y de todas las causas terribles que todavía siguen impunes en nuestro país.

