Compartir
Política

Mapa político. Entre la conmoción y las urnas: cómo mide el peronismo el impacto del caso Agostina

Aunque en el Panal descartan un impacto decisivo en las urnas, el femicidio abrió una crisis política que volvió a poner bajo la lupa la gestión de Passerini, con golpe colateral en Llaryora.

24 de junio de 2026, 19:36
Entre la conmoción y las urnas: cómo mide el peronismo el impacto del caso Agostina
El gobernador Martín Llaryora y el intendente Daniel Passerini.

“No nos preocupa la elección en la Capital”. Mientras las esquirlas políticas todavía vuelan por el aire impulsadas por la onda expansiva que dejó el femicidio de Agostina Vega, en el gabinete de Martín Llaryora hay ministros que intentan quitarle dramatismo al impacto electoral que el horrendo caso podría tener sobre el peronismo. La mirada optimista que habita el Panal contrasta con la “oportunidad” que observan los opositores para dañar al oficialismo.

Esa confianza futura que expresa una parte del llaryorismo –y que convive con otras miradas más cautelosas dentro del oficialismo– se asienta en una premisa lineal que se repite por estos días: “Si ganamos la provincia, retener la Capital será un trámite”. Y que se completa con un sincericidio: “Si perdemos lo primero, para qué queremos lo segundo”.

Nadie en el oficialismo imagina un escenario distinto al de 2023, cuando el desdoblamiento de las fechas de votación que digitaron Llaryora y Daniel Passerini impidió que los opositores repartieran sus mejores candidatos en el mismo domingo. Esa decisión, aseguran cerca del gobernador, es “inamovible”. “Separadas cortas o separadas lejos, esa es la única duda”, sostienen en el Centro Cívico sobre una estrategia que se cristalizará recién a fines de este año.

Wachitas, el bar vinculado a la pareja de Barrelier.
Wachitas, el bar vinculado a la pareja de Barrelier. (Ramiro Pereyra / La Voz)

La podredumbre del negocio de la noche cordobesa no es novedad para quienes hayan tenido responsabilidades ejecutivas en el Palacio 6 de Julio durante los últimos 30 años. Tampoco nadie se inmutó cuando, también por el penoso final de Agostina, quedó al descubierto el aceitado circuito de ingreso de personal por acomodo que reina en el municipio y del que Claudio Barrelier es el último peor ejemplo.

En la decisión que tomaron Passerini y Llaryora de crear una unidad ejecutora mixta para reforzar el control de los locales nocturnos por un lapso de 90 días, hay una evidente jugada para sumar a los opositores al problema. “Que vengan a las inspecciones. Que clausuren con nosotros”, desafía una voz oficial que apunta, en especial, al juecismo. “A Juez le pagó la campaña de 2007 el clan Moyano; nosotros estamos limpios”, denuncian desde lo más alto del Panal. Passerini lo dice en público.

Hormaeche en comisión del Concejo Deliberante por los pedidos de informe por la noche.
Hormaeche en comisión del Concejo Deliberante por los pedidos de informe por la noche. (Pedro Castillo / La Voz)

Costos y facturas por pagar

La magnitud de la cuenta que los cordobeses pasarán a Passerini por el eventual costo político de las derivaciones del caso Agostina recién tendrá respuestas cuando los capitalinos voten el año que viene; no antes, como pretenden sentenciar los opositores.

En el Panal dicen que la crisis por el femicidio “no movió la aguja” en la Capital. Admiten una caída de “un par de puntos” en la imagen de la administración Passerini y aseguran –siempre sin ahorrar optimismo– que el derrape se “recuperará rápido”.

Miguel Heredia y Elizabeth Fernández, abuelos de Agostina Vega, en el streaming La Voz en Vivo. (Nicolás Bravo / La Voz)
Miguel Heredia y Elizabeth Fernández, abuelos de Agostina Vega, en el streaming La Voz en Vivo. (Nicolás Bravo / La Voz) (Nicolás Bravo / La Voz)

“Lo que pasó es una oportunidad para nosotros si sabemos dar respuestas”. Otra vez, la apuesta se asienta en la gestión, precisamente lo que más se le cuestiona al intendente.

En el oficialismo provincial reiteran que el programa de bacheo, el nuevo pavimento y la mejora en luminarias y en los espacios públicos de los barrios se imponen por sobre los “temas políticos”. “La gestión de Daniel será valorada”, eligen creer en el entorno más cercano a Llaryora. Como se ve, la euforia mundialista no se circunscribe a Kansas y a Dallas.

Sobre el presente de Passerini, hay miradas contrapuestas en el oficialismo. El gobernador es el más contemplativo. En cambio, hay un grupo de ministros, los más políticos, que son lapidarios con el nacido en Cruz Alta.

En la Provincia maldicen que las repercusiones del horrendo crimen de la joven hayan opacado lo que parece haber comenzado con buen pie en la Capital: el ordenamiento de los “naranjitas” y la sustitución por los “constatadores”. “Ya no es un problema, pero no hay que cantar victoria. Hay que esperar unos meses para hacer una evaluación más seria”, aporta otra fuente oficial.

El sábado 4 de julio, habrá una prueba exigente, cuando el nuevo sistema debute en el primer evento masivo con el flamante estacionamiento que desde hace más de un año construye la Provincia en el estadio Kempes y que tuvo un costo inicial de $ 15 mil millones. El partido de rugby entre Los Pumas y Escocia tendrá como previa la inauguración de cuatro mil de los seis mil nuevos lugares proyectados para estacionar.

Estacionamiento medido y controlado por un constatador urbano en la zona de Tribunales 2, Córdoba.
Estacionamiento medido y controlado por un constatador urbano en la zona de Tribunales 2, Córdoba. (José Gabriel Hernández / La Voz)

Llaryora, que estará en esa inauguración, se mantiene cauteloso. Hasta el momento, Passerini ha puesto el cuerpo por las responsabilidades políticas derivadas del caso Agostina. El gobernador, en tanto, limitó sus recorridas por el interior durante las dos primeras semanas posteriores al crimen. Recién la semana pasada recuperó cierto ritmo de exposición pública.

Al revés, los principales opositores –entre ellos, Gabriel Bornoroni, Luis Juez y Rodrigo de Loredo– bajaron el perfil tras un arranque furioso contra el peronismo. Delegaron la acción en legisladores y concejales.

Después del impacto inicial, unos y otros entraron en una etapa de cálculo. El oficialismo apuesta a que la gestión cierre la herida; la oposición, a que la memoria de los cordobeses la mantenga abierta hasta el próximo turno electoral.