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Con la lengua afuera

Para Cristina Fernández, ajuste sería echar a los centenares de empleados que sobran en Aerolíneas; no la pérdida de 600 empleos sólo en frigoríficos de Córdoba en apenas dos meses.

20 de noviembre de 2014 a las 12:02 a. m.
Redacción La Voz
Con la lengua afuera

El dato de desempleo de Córdoba para el tercer trimestre fue alarmante: con 11,6 por ciento, el Gran Córdoba mostró el peor registro del país. Y el tsunami de impuestos y tarifazos provinciales y municipales nos sumió en el desasosiego. ¿Quién va a pagar todo eso? ¿Cómo lo van a afrontar los 27 mil desocupados extras que hay en este conglomerado? Pero podría ser peor. Por empezar, un factor estructural: desde hace años el gasto y el déficit de la Nación crecen sin parar. Anteayer, nomás, con un solo decreto, Axel Kicillof subió erogaciones de 2014 en 40 mil millones. Desde que devaluó en enero, incumplió su propio plan de contención. Y transfirió todo el ajuste al sector privado para evitarle costos políticos a su jefa.Funciona así: para Cristina Fernández, ajuste sería echar a los centenares de empleados que sobran en Aerolíneas Argentinas, algo admitido por su presidente, Mariano Recalde. En cambio, no es ajuste que este año, en sólo 60 días, los frigoríficos de Córdoba despidieran a 600 operarios, agobiados por una presión impositiva (con la que se banca a Aerolíneas, entre otras cosas) y una política anticampo sin precedentes.Así que, obviamente, donde más se siente este juego del distraído –descargar el peso muerto del Estado sobre los privados– es en las regiones donde prepondera el sector privado: interior de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y no mucho más. Es el sector ahogado con impuestos inflacionarios, tasas de interés por las nubes (al crédito lo chupan el BCRA y, desde hace un mes, el Ministerio de Economía), restricciones de importaciones (como las que afectaron a la industria automotriz) y un desquicio regulatorio creciente para controlar a quienes tratan de zafar legalmente de esas condenas. La tasa vial pierde 12 a 1 Mientras la dupla Cristina-Kicillof vive de imprimir billetes (y de los impuestos nacionales automáticamente atados a la inflación que esa emisión provoca), gobernadores e intendentes tienen que poner la cara periódicamente para adecuar tributos a la inflación. José Manuel de la Sota, por ejemplo, sube la tasa vial en un promedio simple de 42,6 por ciento. En cambio, Cristina cobró en impuestos a los combustibles, en octubre, 65 por ciento más que en octubre de 2013, porque ese fue el aumento de naftas en Córdoba. Saltan a la vista los 60 centavos que desde enero se pagará por tasa vial y litro de súper. Pero los cordobeses ya pagan hoy mansitos y sin verlo el impuestazo continuo nacional: unos 7,6 pesos por litro de súper. Aunque con eso la Nación no asfalte ni 100 metros de vereda en Córdoba. Al punto que la Provincia debió pedir la transferencia de la ruta nacional 36 para embarcarse en una costosa autovía. Santa Fe debió hacer lo mismo con la 19.Con Mestre pasa igual. Pronto deberá subir ¡otra vez! el boleto del transporte. Muchos de quienes se acordarán de su mamá son los mismos que tragan en Fútbol para Todos la propaganda del ministro de Transporte ¿de la Nación?, Florencio Randazzo, inaugurando con plata de todos trenes flamantes del Gran Buenos Aires, mientras los subsidios al transporte por colectivos crecen por debajo de la inflación y los costos crecientes deben ser pagados cada vez más por argentinos de segunda que viven donde no hay trenes. Tengo un amigo intendente Cada uno puede pensar, si quiere, que De la Sota y Mestre suben impuestos sólo por una mezcla de corrupción e ineptitud. Pero es ingenuo creer que los impuestos extras y tal vez inconstitucionales que se cobran en Córdoba sólo existen porque De la Sota se peleó con los Kirchner buscando rédito electoral. Córdoba, como otros pocos distritos, es exportadora neta de impuestos. La Nación recauda aquí tal vez el doble de lo que devuelve como gasto público. Eso le permite apagar con subsidios el polvorín del conurbano bonaerense (donde no se paga ni el agua) y mantener provincias sin actividad económica (como en el Gran Resistencia, donde sólo 27,6 por ciento de la gente trabaja o busca trabajo).Si de pronto un gobernador se "llevara bien" con los K, ¿Cristina Fernández empezaría a quitarles dinero a Gildo Insfrán o al conurbano bonaerense para dárselo a Santa Fe o a Córdoba? Qué risa.Si no es ingenuidad es cinismo o algo equivalente. El intendente K de Villa María, Eduardo Accastello, aseguró que él eliminaría la tasa vial "de un modo muy simple: con gestión". Traducido: alineamiento a cambio de plata. El planteo es propio de autócratas: no puede haber gobierno de signo contrario al central.Pero además es erróneo. Accastello parece el típico amigo judío que los antisemitas usan de pantalla. La plata que recibió su municipio por alinearse al kirchnerismo es una milésima de todo lo que no recibieron sus colegas. Sin la discriminación de muchos no hay "mejor intendente del mes" con plata a rolete para mostrar "gestión". ¡Trabajen, esclavos! En este contexto de una economía bolsiqueada, todo podría ser peor. Pese a la suba del desempleo, Río Cuarto tuvo la tasa de empleo más alta del país a excepción de la Capital Federal: 44,9 por ciento de los riocuartenses están trabajando. Gran Córdoba tuvo el 43,3 por ciento, el quinto nivel del país después de los dos mencionados y después de, por décimas, el Gran Ushuaia libre de impuestos y el Gran Tucumán. Con la lengua afuera, el 49 por ciento de los habitantes del Gran Córdoba trabaja o busca trabajo. En Río Cuarto es el 49,2 por ciento. Sólo son superados por esa ciudad de mandarines que es la Capital Federal. Alguien tiene que trabajar y generar impuestos en este país para mantener al resto.