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Política

Doble tilde. Las coaliciones con ejes rotos

El peronismo bonaerense, enemistado; el cordobés, en crisis, y los libertarios, desafiados por la aliada Tita Merello.

09 de junio de 2026, 19:43
Las coaliciones con ejes rotos
Axel Kicillof es el primer dirigente nacional que está lanzado para enfrentar a Javier Milei, en 2027. El gobernador bonaerense debe resolver su interna con el kirchnerismo. (Gentileza Clarín)

Axel Kicillof y Máximo Kirchner volvieron a hablarse porque murió "el Indio" Solari. Estaban obligados por las circunstancias: nadie en la Casa Rosada quería saber nada con la multitud esperable en la despedida a un artista emblemático de la contracultura durante el período menemista y admirador confeso de Cristina Kirchner.

Tampoco el kirchnerismo estaba predispuesto a regalar esa multitud, y dispuso que se manifestara en su territorio.

El contenido simbólico del funeral fue nítido: predominaron ampliamente las expresiones de dolor por la muerte del "Indio", pero también los mensajes de contestación al poder vigente.

La despedida fue la tercera manifestación masiva en poco tiempo en la que, por distintos motivos, la calle es más que un murmullo adverso para Javier Milei. Ocurrió antes en la protesta de las universidades; sucedió luego con las marchas contra los femicidios. La misa ricotera fue la más multitudinaria y espontánea.

Estas manifestaciones no habilitan una lectura homogénea de su impacto político, pero es un dato constatable que la calle viene dando señales de disputa contra el poder político dominante.

En tiempos de la hegemonía cultural del kirchnerismo, sus intelectuales hubiesen dicho que evidentemente andan sueltos los eslabones de una cadena de demandas que no encuentran su equivalencia. Que Kicillof y Máximo se vuelvan a hablar sólo para hablar de la logística y de la seguridad de un funeral masivo revela que tampoco esa cadena converge hacia un liderazgo.

Axel piensa que el cristinismo quedó grogui desde el "momento tobillera" y sigue sin poder destilar la pérdida de liderazgo. Máximo está seguro de que Axel, sin Cristina, será un caballo que muere potro, sin galopar. Hay un eje que sigue roto en el peronismo bonaerense, allí donde los perdedores del modelo Milei son multitud.

La lentitud del peronismo bonaerense para procesar la recreación del vínculo político con su electorado y renovar su esquema de liderazgos es inédita. Sus adversarios solían admirar la capacidad del PJ para adecuarse a los cambios sociales con una agilidad vigorosa, propia de un espacio político que sólo se siente cómodo en el ejercicio del poder.

Máximo Kirchner, el líder de La Cámpora, está enfrentado con Axel Kicillof, en la interna del PJ bonaerense. (La Voz / Archivo)
Máximo Kirchner, el líder de La Cámpora, está enfrentado con Axel Kicillof, en la interna del PJ bonaerense. (La Voz / Archivo) (Archivo)

Las disidencias constantes, los juegos de indiferencia entre el Gobierno provincial en La Plata y el liderazgo herido en San José 1111 parecen haber abortado ese atributo vital, regenerativo.

Esa miastenia contagia al PJ nacional. La candidatura presidencial de Kicillof todavía no consigue en el peronismo nadie de peso que la sostenga y nadie de peso que la rechace. Ni aliados internos para una primaria, ni adversarios internos con capacidad de disputa.

La crisis en la que se encuentra sumido el PJ cordobés desde el caso Agostina Vega tiene una consecuencia política inmediata: todo lo que ansía es conservar el territorio en 2027. Cualquier plan para proyectar una acción política de alcance nacional entró en pausa.

El eje bonaerense roto y el eje cordobés en turbulencia severa son un trauma complejo para cualquier armado político destinado a enfrentar a Milei. El resto de los distritos diagrama su calendario sin contar, por el momento, con una candidatura nacional unificada y competitiva.

Uno de los gobernadores satélite del coalicionismo alternativo a Milei, el radical santafesino Maximilano Pullaro, puso en duda hace unas horas su candidatura a la reelección, mientras crecen las versiones en contrario y una fecha tentativa de elección: el 13 de junio de 2027.

La mayoría de los gobernadores dan por hecho que el calendario electoral de 2027 comenzará en marzo con los primeros comicios locales, y terminará en noviembre con la segunda vuelta presidencial.

En ese trayecto, hay una incógnita central: nadie sabe cómo se harán las Paso. Tema de rosca para la clase política durante los días en que el Mundial de fútbol opere como placebo en todos los sectores sociales.

Pólvora descubierta

También Milei tiene a su coalición del balotaje con los ejes dañados. Los recelos internos en la Casa Rosada se han vuelto tan sensibles que en todo cree descubrir una conspiración maleva. Bien puede ser un video de Patricia Bullrich jugando a Tita Merello u otro de Mauricio Macri rodando en un escenario, con síndrome de Peter Pan.

Milei intenta abstraerse debatiendo con el intelectual Yuval Harari sobre la creación de una nueva gobernanza global basada en sociedades anónimas de inteligencia artificial. No es la primera vez que el Presidente se asoma con osadía en la escena global con propuestas propias para la invención de la pólvora. Su ministro coloso, Federico Sturzenegger, le da cuerda.

Javier Milei y Patricia Bullrich. La senadora que proviene del PRO está marcando diferencias con los hermanos Milei.(La Voz / Archivo)
Javier Milei y Patricia Bullrich. La senadora que proviene del PRO está marcando diferencias con los hermanos Milei.(La Voz / Archivo) (Archivo)

Pero conviene recordar que las primeras experiencias presidenciales en la materia no han sido especialmente fructíferas. Milei supo sugerir en su momento no sólo la eliminación del Banco Central de la República Argentina, sino también la migración masiva de las autoridades monetarias globales a la nube del blockchain y las criptomonedas.

Tropezó con un parripollo fraudulento llamado $Libra. Sobre el cual todavía, y razonablemente, le piden explicaciones.